La tarde del viernes 24 de abril de 2026, lo que parecía una jornada normal en el barrio Obrero de Ciudad del Este, terminó con el hallazgo de una joven sin vida, en un caso que las autoridades tomaron rápidamente como un presunto feminicidio. La víctima fue identificada como Julia Victoria Soverai Cardozo, de 23 años, estudiante de Medicina de nacionalidad brasileña, quien residía en un departamento del edificio Don Galo, ubicado sobre la avenida Capitán del Puerto, de la ciudad mencionada.
Según los primeros datos, el crimen se habría producido horas antes del hallazgo, presumiblemente entre las 10:00 y 11:00 de la mañana. Sin embargo, el cuerpo recién fue descubierto cerca de las 19:00, cuando una compañera de vivienda regresó al lugar y se encontró con la escena que desataría la alarma.
De acuerdo con el relato de los intervinientes, la joven estaba tendida en su habitación, rodeada de sangre y con múltiples heridas de arma blanca. La violencia del ataque no dejó dudas a los investigadores, se trataba de un hecho brutal.
Hasta el sitio acudió también el agente fiscal Osvaldo Zaracho, acompañado de la médica forense Raquel Cáceres, quienes encabezaron las primeras diligencias, mientras agentes de criminalística iniciaron un minucioso levantamiento de las evidencias. En ese contexto, en el lugar fueron hallados numerosos elementos clave para la investigación, como un puñal de aproximadamente 30 centímetros y una tijera, presuntas armas utilizadas en el ataque.
Las pericias revelaron un escenario cargado de indicios, de acuerdo al relato de los investigadores, huellas de calzado, rastros de pies descalzos, manchas de sangre y señales en muebles y vidrios comenzaron a trazar la reconstrucción de los últimos momentos de la víctima.
El principal sospechoso fue identificado como Vitor Rangel Aguiar, de 27 años, también brasileño y estudiante de Medicina, quien mantenía una relación sentimental con la víctima hasta hace aproximadamente cinco meses. Según el fiscal Zaracho, pese a la ruptura, el hombre había retomado contacto con la joven bajo el pretexto de una amistad y ese vínculo reciente es ahora clave en la línea investigativa.
Tras el hallazgo del cuerpo, el sospechoso ya no se encontraba en el lugar y todo apunta a que huyó tras el crimen, e incluso se presume que habría cruzado la frontera. Ante esta situación, el Ministerio Público emitió una orden de captura en su contra, mientras se intensifican los operativos para dar con su paradero.


