El Tribunal de Apelación Especializado en Delitos Económicos y Crimen Organizado, integrado por Gustavo Amarilla Arnica, Claudia Criscioni y Silvana Luraghi, confirmó la resolución de la jueza de Ejecución Penal, María Lidia Wyder, que resolvió levantar las medidas alternativas y ordenó la captura, del exgerente de la sucursal del Banco Nacional de Fomento de Yby Yaú Sixto Ramón Fleitas Sanabria, condenado a 4 años y seis meses de cárcel por cohecho pasivo agravado en calidad de autor y que, una vez detenido, sea remitido a un centro penitenciario para el cumplimiento de la pena.
La defensa sostuvo que no correspondía ejecutar la condena con la correspondiente prisión, porque aún estaba pendiente una acción de inconstitucionalidad en la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, el Tribunal de Alzada concluyó que la condena ya se encuentra firme, ya que el recurso de casación fue declarado inadmisible por la Corte, y que la acción de inconstitucionalidad no suspende su ejecución.
“Este tribunal pone de resalto lo establecido en la Acordada 1807 del 25 de junio del 2025, la cual organiza los turnos de los juzgados penales especializados de Ejecución en la que se dispone que la acción de inconstitucionalidad planteada contra la resolución dictada por la Sala Penal que confirme la condena o declare inadmisible el recurso no será impedimento para el sorteo y recepción correspondiente en los juzgados de Ejecución para los fines pertinentes”, sostiene la resolución.
Sixto Fleitas Sanabria fue condenado en junio del 2024 por el Tribunal de Sentencia, integrado por Elsa García, Matías Garcete y Adriana Planás por cohecho pasivo agravado.
De acuerdo con las pesquisas, Sixto Fleitas Sanabria, en su calidad de gerente del Banco Nacional de Fomento (BNF) de Yby Yaú, concedía créditos a personas que no contaban con los requisitos necesarios para obtenerlos, a cambio de obtener un porcentaje de aproximadamente 10% de lo concedido.
Esto lo hacía con ayuda de Jesús Francisco Lejarraga y Milva Montanía Amarilla, quienes se encargaban de conseguir clientes, a quienes acercaban desde zonas lejanas, a fin de que pudieran gestionar sus préstamos, y tras la concesión del dinero, les requerían un porcentaje en carácter de comisión, a fin de repartirlo entre ellos.










