Un caso de extrema violencia intrafamiliar llegó a su conclusión judicial con la condena a cinco años de prisión para Jony Rolando Aguirre. Durante un juicio oral y público, la Fiscalía logró demostrar la culpabilidad del acusado por los hechos punibles de violencia familiar y violación del deber de cuidado de ancianos, tras comprobarse las agresiones físicas y verbales sistemáticas que sufría su propia madre.
Los antecedentes del caso se remontan al 24 de febrero de 2024. Alrededor de las 22:30 horas, agentes de la Policía Nacional detuvieron a Aguirre en la vivienda familiar ubicada en el barrio Cañadita de Ñemby. La intervención se dio gracias a la denuncia de varios vecinos de la zona, quienes, alarmados por los fuertes gritos de dolor de la mujer de la tercera edad, decidieron dar aviso a las autoridades. Según los testimonios, estos episodios de violencia se venían repitiendo con frecuencia en los últimos tiempos.
Durante el desarrollo del juicio, la fiscal de la causa, Lourdes Bobadilla, presentó pruebas contundentes sobre los maltratos. El Ministerio Público demostró que el ahora condenado empujó a su madre en el interior del baño, provocando que la misma cayera al suelo y sufriera dos fracturas. Lejos de auxiliarla, Aguirre omitió por completo su deber de cuidado y no la trasladó a ningún centro asistencial, abandonándola a su suerte pese a la gravedad de las lesiones.
Ante la contundencia de las pruebas y la gravedad de los hechos investigados, la representación fiscal solicitó revocar la medida cautelar de arresto domiciliario que hasta entonces favorecía a Aguirre, pidiendo en su lugar la prisión preventiva, solicitud que fue aceptada de manera inmediata por el órgano judicial.
La sentencia final fue dictada por el Tribunal de Sentencia de Luque, que estuvo presidido por la jueza Fátima Rojas y contó con la integración de los magistrados Julio López y Gloria Bernal. Con este fallo, Jony Rolando Aguirre deberá cumplir su pena de 5 años privado de su libertad.


