El Tribunal de Sentencia, integrado por la magistrada Luz Martínez y los jueces Dina Marchuk y Federico Rojas, condenó a Olga Bogado Cubas a 11 años de prisión y a Rufina Salinas Ayala a 10 años. Ambas fueron halladas responsables de trata de personas en la modalidad de servidumbre y trabajo forzado, resultando víctima una adolescente de 16 años.
La fiscala de la Unidad Especializada Vivian Coronel demostró que las mujeres fingían pertenecer a una congregación religiosa no reconocida para captar a la menor bajo el pretexto de una supuesta formación. Según los antecedentes, una de las condenadas retiró a la adolescente de su hogar en el kilómetro 13 Acaray, en Minga Guazú, trasladándola primero a un establecimiento local y luego a su destino final en Luque.
Durante su cautiverio, la joven fue sometida a un régimen de servidumbre, castigos físicos denigrantes y tareas domésticas extenuantes hasta la madrugada. Además, era obligada a vender pan y pedir limosnas mientras permanecía incomunicada. El Ministerio Público probó que las captoras coaccionaron a la víctima para que mintiera a su familia sobre su situación real.
La acusación se sustentó en testimonios, pericias psicológicas y evidencias materiales que confirmaron el maltrato sistemático. Tras la denuncia, se activaron los protocolos de protección integral para resguardar a la adolescente, logrando finalmente la detención y sanción de las responsables conforme a la ley.



