Judiciales

Angie Prieto resiste en el SNT tras su reincorporación y cuestiona las fallas del sistema judicial

La periodista, quien recuperó su puesto mediante una orden judicial tras denunciar acoso, analizó la libertad procesal otorgada a quien acusó de victimario y la persistente falta de protocolos de protección para trabajadores en los medios de comunicación

| Por David Martinez
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Angie Prieto

El retorno de la periodista Angie Prieto a las pantallas del SNT Canal 9 no ha sido solo un acto administrativo, sino el símbolo de una lucha judicial y gremial sin precedentes en el periodismo paraguayo. Tras ser desvinculada por denunciar hechos de acoso sexual y coacción, Prieto fue repuesta en su cargo recientemente. En comunicación con El programa ese por La Tribu 650 AM, la comunicadora describió su reingreso como una mezcla de victoria y asimilación compleja, especialmente tras conocerse la salida procesal que otorgó libertad a su agresor, el exgerente Carlos Granada, condenado inicialmente a cuatro años de cárcel. Prieto calificó esta noticia como un “baldazo de agua fría”, señalando que, aunque se trate de una etapa técnica del proceso, genera una sensación de inseguridad y temor ante una posible reversión de la justicia.

La fragilidad del sistema y la ausencia de protocolos

A pesar de que la ley estipula la obligatoriedad de implementar políticas contra la violencia y el acoso en el ámbito laboral, la realidad dentro de los medios de comunicación sigue siendo de una profunda desprotección. La periodista denunció que, hasta la fecha, el medio donde trabaja no ha elaborado protocolos reales contra la violencia, dejando a los trabajadores sin garantías para denunciar abusos de poder sin temor a represalias o consecuencias nefastas en lo laboral. Prieto enfatizó que la memoria corta de la sociedad y de las instituciones permite que estos temas se minimicen o se normalicen, invisibilizando el daño psicológico y emocional que sufren las víctimas.

El proceso de adaptación de la periodista tras su regreso ha sido un camino de resistencia. Prieto mencionó que se encuentra realizando una suerte de “fortaleza interna” con los pocos compañeros que permanecieron en el canal, ya que muchos renunciaron o se vieron forzados a emigrar para reconstruir sus vidas fuera del país. Esta desbandada de profesionales evidencia que el costo de denunciar en Paraguay es excesivamente alto, afectando la dignidad de la labor periodística. Para la comunicadora, la justicia paraguaya suele llegar tarde y falla en brindar una reparación integral, dejando a las víctimas a merced de una mirada juzgadora que cuestiona su vestimenta, su comportamiento o el porqué de su silencio inicial, en lugar de sancionar al victimario.

El valor del precedente y la resistencia ante el miedo

Al ser consultada sobre si la lucha valió la pena, Angie Prieto respondió con un rotundo sí, basándose en el precedente histórico que este caso ha sentado para las futuras generaciones de mujeres en los medios. La visibilización de las “red flags” o señales de alerta en el ambiente laboral ha permitido que muchas trabajadoras, no solo periodistas sino de diversas áreas, comiencen a ponerle nombre a las situaciones de acoso que antes se consideraban normales. Este despertar colectivo es, a criterio de la denunciante, el mayor logro de la causa, ya que rompe el muro del silencio impuesto por el miedo a perder el sustento económico o a enfrentarse a la estructura jerárquica de una empresa.

La periodista instó a sus colegas y a la sociedad a no callar ante los abusos de poder, recordando que los periodistas pasan gran parte de su tiempo denunciando corrupción y violencia ajena, por lo que resulta incoherente silenciar los ataques dentro de sus propias redacciones. Prieto subrayó que, aunque las salidas procesales favorezcan momentáneamente al condenado, la sociedad ya ha tomado nota y ha juzgado éticamente los hechos. El objetivo principal ahora es la ratificación de la condena en la Cámara de Apelaciones, un paso fundamental para que la sentencia laboral de reintegro se convierta en una victoria moral y jurídica definitiva que dignifique la labor de todas las mujeres en el país.

El desafío de un periodismo seguro y digno

La reincorporación de Prieto plantea un desafío institucional para los medios de comunicación en Paraguay. La comunicadora señaló que la voluntad política de las empresas es el factor que realmente cambiará las cosas, más allá de lo que dictaminen los tribunales. Necesitamos un ambiente donde los trabajadores se sientan seguros y respetados, donde la palabra de una víctima no sea sistemáticamente desacreditada frente a la del superior. La lucha de las denunciantes del SNT ha servido como un espejo de la realidad laboral del país, exponiendo la vulnerabilidad de quienes deciden no ser cómplices de una cultura de acoso que ha imperado durante décadas en los espacios de poder.

Finalmente, la periodista reafirmó su compromiso de seguir hablando de estos temas, a pesar del dolor y las secuelas que el proceso ha dejado en ella y en sus compañeras. El mensaje hacia las instituciones es claro: no basta con acatar órdenes judiciales de reincorporación; es imperativo transformar la cultura organizacional para erradicar el acoso sexual y laboral. La resistencia de Angie Prieto y la red de periodistas que la acompaña busca que el “mejor periodismo” sea también un periodismo con ética humana, donde la integridad de quienes informan esté protegida por sistemas de control internos y una justicia que actúe con celeridad y perspectiva de género.

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