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Ejercicios durante el embarazo, cuándo empezar y cómo hacerlo de forma segura

La actividad física durante el embarazo es una aliada importante para la salud de la mamá y del bebé, siempre que se realice de manera segura y con c…

| Por La Tribuna
En el primer trimestre se trabaja la fuerza y la resistencia.

La actividad física durante el embarazo es una aliada importante para la salud de la mamá y del bebé, siempre que se realice de manera segura y con control profesional. Mantener el cuerpo en movimiento ayuda a transitar la gestación con mayor bienestar físico y emocional. El momento ideal para empezar a activarse depende de cada mujer, según explicó Verónica Colmán, obstetra e instructora.

Si la mamá ya practicaba ejercicio antes de quedar embarazada, puede continuar desde el inicio del embarazo, adaptando la intensidad y reduciendo la carga, especialmente en los ejercicios de fuerza, comentó la especialista Verónica Colmán. En cambio, si no realizaba actividad física previamente, lo más recomendable es comenzar luego de la semana 12 o 13, cuando disminuyen las náuseas, el cansancio y el riesgo de aborto espontáneo.

Antes de iniciar cualquier rutina es fundamental contar con la autorización del ginecólogo que lleva el control prenatal. De acuerdo con Colmán, este paso permite descartar condiciones como placenta previa o riesgo de parto prematuro, y también se debe tener en cuenta el nivel previo de actividad física para evitar lesiones o sobrecargas.

Los beneficios del ejercicio durante el embarazo son amplios. Para la mamá, mejora la postura, ayuda a controlar el aumento de peso, reduce el riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia, libera endorfinas que mejoran el estado de ánimo y favorece el descanso. Además, activa la circulación sanguínea, disminuye dolores, edemas y calambres, fortalece el suelo pélvico y la musculatura general, facilita el parto vaginal y mejora la recuperación posparto. Para el bebé, la actividad física materna mejora la oxigenación placentaria, contribuye a un aumento de peso adecuado y favorece el crecimiento y desarrollo fetal.

Entre los ejercicios recomendados se encuentran los ejercicios de fuerza para brazos, piernas y espalda, caminatas, yoga, pilates, ejercicios circulatorios, de suelo pélvico, de elasticidad, posturales y respiratorios, como también son aptas la hidrogimnasia y la natación prenatal. Verónica Colmán señaló que se deben evitar los ejercicios de alto impacto, los saltos, los deportes de contacto y las actividades que implican riesgo de caídas.

La frecuencia mínima recomendada es de 150 minutos semanales, lo que significa unos 30 minutos diarios, de lunes a viernes, con ejercicios de bajo impacto aptos para gestantes. La intensidad debe permitir mantener una conversación durante la actividad física. Según indicó la especialista, si la gestante no puede hablar con normalidad mientras se ejercita, necesita bajar el ritmo.

El ejercicio también ayuda a aliviar molestias comunes del embarazo, ayuda a fortalecer el core y los estiramientos suaves alivian el dolor de espalda. El movimiento mejora el retorno venoso y reduce la hinchazón en piernas, manos y rostro, además, la actividad física aumenta los niveles de energía, mejora el estado de ánimo y favorece el descanso diario.

En el primer y segundo trimestre es donde se trabaja la fuerza, la resistencia y la elasticidad para mantener el cuerpo activo. En el tercer trimestre, como explica Colmán, se priorizan los ejercicios respiratorios, los kegels para fortalecer el suelo pélvico y la movilidad pélvica para preparar el canal del parto.

Existen contraindicaciones absolutas para realizar ejercicio durante el embarazo, como sangrado, rotura prematura de bolsa, riesgo de parto prematuro previamente diagnosticado, hipertensión arterial sin tratamiento y enfermedades cardíacas o respiratorias crónicas de la gestante.

Verónica Colmán, licenciada en Obstetricia.

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