Sociedad

Maternidad y sexo, un tabú vigente

Después del parto, muchas mujeres sienten que su cuerpo deja de pertenecerles. Durante meses o años, pasa a estar al servicio de otro: alimentar, sos…

| Por La Tribuna
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El deseo no desaparece por falta de amor o interés, sino porque el cuerpo queda asociado al cuidado.

Después del parto, muchas mujeres sienten que su cuerpo deja de pertenecerles. Durante meses o años, pasa a estar al servicio de otro: alimentar, sostener, calmar. La psicóloga Manuela Zorraquín explicó que el deseo no desaparece por falta de amor o interés, sino porque el cuerpo queda asociado casi exclusivamente a la función de cuidado.

Volver a la intimidad no es un acto automático ni depende del momento del día. Implica, primero, volver a habitar un cuerpo que se siente ajeno. Para que el deseo reaparezca, es necesario descanso real y el permiso interno de ser algo más que madre, sin culpa ni explicaciones.

En ese proceso, la culpa juega un rol central, persisten mandatos que presentan a la buena madre como abnegada y asexuada. Cuando el deseo aparece, muchas mujeres se sienten incómodas no por el acto en sí, sino por la idea cultural de que el placer no debería tener lugar en esta etapa.

“Esa sensación de incomodidad o de sentirse ‘sucia’ no tiene nada que ver con el sexo. Tiene que ver con la culpa. Venimos de mandatos que dicen que una buena madre es pura, abnegada y asexuada. Cuando el deseo aparece, choca contra esa construcción cultural. Te sentís mal no porque lo que hiciste esté mal, sino porque todavía sentís que el placer es algo que tenés que explicar o defender”, resaltó.

Desde la mirada clínica, Zorraquín subrayó que el deseo es un indicador de salud emocional. Una madre conectada con su vida y su cuerpo no daña a sus hijos; por el contrario, construye un entorno más auténtico y equilibrado. El verdadero problema no es desear, sino creer que para maternar bien es necesario anularse.

Recuperar el deseo no significa dejar de ser madre, sino integrar la maternidad a una identidad más amplia. Habitar el cuerpo nuevamente es también una forma de cuidado, personal y familiar.

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