Dar una segunda oportunidad en una relación de pareja es una decisión frecuente y, muchas veces, profundamente emocional. El cariño que persiste, los proyectos compartidos o la esperanza de que los conflictos puedan resolverse suelen empujar a muchas personas a intentarlo una vez más. Sin embargo, no siempre volver garantiza un vínculo más sano. La psicóloga Stella Agüero analizó en qué casos esta decisión puede ser saludable y cuándo se convierte en una repetición de patrones dañinos.
Una segunda oportunidad puede ser positiva cuando existe un diálogo claro sobre lo que debe cambiar y cuando ambas partes asumen un compromiso real y sostenido en el tiempo, explicó Stella Agüero. El problema aparece cuando se vuelve sin acuerdos, sin reflexión o motivados únicamente por una necesidad emocional. En esos casos, advirtió, es común que se normalicen conductas dañinas o que el vínculo recaiga en los mismos conflictos que provocaron la ruptura.
Según la especialista, los cambios reales deben estar directamente vinculados a las causas que generaron la crisis. No se trata de promesas generales, sino de modificaciones concretas en la comunicación, el manejo de los conflictos, el respeto mutuo y el tiempo compartido. En muchos casos, señaló, la terapia de pareja resulta una herramienta clave para acompañar este proceso y facilitar transformaciones genuinas, especialmente cuando existen heridas emocionales profundas.
La psicóloga también alertó sobre el peso del apego emocional en estas decisiones. Creencias como no poder estar sin la otra persona, sentir que el bienestar propio depende de la pareja o pensar que no se encontrará a alguien más pueden llevar a insistir en relaciones que resultan perjudiciales. En estos contextos, Agüero resaltó que puede tratarse de dependencia emocional, una condición que requiere atención y trabajo personal.
En situaciones donde existió una traición, reconstruir la confianza es posible, pero no sencillo. La especialista remarcó que la confianza no se recupera con palabras, sino con acciones sostenidas en el tiempo. Implica responsabilidad por parte de quien falló, un espacio genuino para que la persona afectada exprese sus emociones y, nuevamente, acompañamiento terapéutico que ayude a reconstruir el vínculo de manera consciente.
Entre los errores más frecuentes al retomar una relación, Agüero mencionó volver solo por el afecto sin hablar de expectativas, compromisos y límites. También advirtió sobre el riesgo de minimizar o justificar conductas como la manipulación o la violencia, prácticas que no deben normalizarse y que requieren intervención profesional inmediata.
La psicóloga señaló que las expectativas deben ser expresadas y acordadas, muchas frustraciones surgen cuando se espera que la pareja adivine lo que el otro necesita. Comunicar, priorizar lo más urgente y avanzar paso a paso permite evaluar si ambos están dispuestos y en condiciones de construir una relación diferente. En ese proceso, subrayó, la decisión de continuar debe basarse tanto en el deseo como en la salud emocional de quienes integran la pareja.
En casos de parejas donde ya existen hijos, Agüero dijo que estos pueden ser una motivación para intentar reconstruir el vínculo, pero no deberían ser el único motivo. “El perdón, los compromisos y el esfuerzo cotidiano que implica una segunda oportunidad deben surgir de una revisión personal profunda y honesta sobre lo que cada uno desea construir para su vida. De lo contrario, el intento puede convertirse en una fuente adicional de frustración y desgaste emocional”, acotó.
La psicóloga aclaró que volver con un ex no es, en sí mismo, una decisión equivocada. Lo determinante es desde dónde se toma, con qué nivel de conciencia y con cuánta disposición real a cambiar, cuidar y reconstruir el vínculo de una manera más sana.



