Sociedad

El miedo al rechazo, cuando el temor de no ser aceptados influye en nuestra vida

El miedo al rechazo no es solo una inseguridad pasajera, es algo que acompaña siempre si no lo tratas, puede afectar la autoestima, condicionar decis…

| Por La Tribuna
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Se reinterpreta cada gesto, actitud o silencio ajeno.

El miedo al rechazo no es solo una inseguridad pasajera, es algo que acompaña siempre si no lo tratas, puede afectar la autoestima, condicionar decisiones y limitar la autenticidad en los vínculos. Según explicó la psicóloga Laura Persíngola esto puede empezar en la infancia, pero sus efectos se mantienen en la vida adulta.

Cuando el afecto se recibe como condicionado, el mensaje queda grabado como que hay algo en nosotros que no es suficiente, por ejemplo, con mensajes como “te quiero si te portás bien”, comentó la psicóloga Laura Persíngola.

Ya de adultos, este miedo se vuelve frecuente porque seguimos buscando pertenecer, en el trabajo, con la pareja o en los vínculos sociales. “El deseo de ser aceptados no desaparece, solo cambia de escenario”, resaltó Persíngola.

El miedo al rechazo afecta la autoestima, hace que se vuelva frágil y dependiente de la aprobación externa, la persona que lo padece necesita sentirse aceptado, amado y valorado para desarrollarse emocionalmente. El valor personal empieza a medirse según la aceptación de los demás, esto puede llevar a la persona a adaptarse demasiado, callar lo que le molesta, priorizar constantemente a los demás o tener miedo a poner límites, dejando de mostrarse auténtica por temor a perder el vínculo.

Algunas señales frecuentes incluyen la dificultad para decir “no”, la necesidad excesiva de agradar, evitar conflictos, sobreinterpretar gestos o silencios ajenos y postergar hasta las propias necesidades. En relaciones amorosas es donde más nos mostramos vulnerables, el miedo se intensifica porque se activan heridas profundas del pasado vinculadas al abandono y a no sentirse suficiente, mientras más importante es el vínculo, más se siente el temor a perderlo.

Persíngola aclara que muchas reacciones “desmedidas” tienen que ver con experiencias pasadas no resueltas, más que con la situación actual. La falta de validación emocional deja marcas que, incluso en la adultez, pueden seguir operando y afectando todo a su alrededor.

Una de las formas de diferenciar el miedo al rechazo de la inseguridad puntual es observar su impacto, mientras la inseguridad aparece en situaciones específicas y no limita la vida, el miedo al rechazo condiciona decisiones, elecciones y límites, llevando a la persona a traicionarse a sí misma para no perder al otro y es un patrón que necesita ser trabajado.

El primer paso, según Persíngola, es la conciencia, no el juicio como observarse con amabilidad y preguntarse: ¿esto que hago nace del deseo o del miedo? Luego, se puede comenzar a expresar opiniones, decir “sí” y “no” con claridad y poner límites pequeños.

“Sanar no es forzarse a ser valiente, sino aprender a cuidarse y construir una relación más segura con uno mismo. Es un proceso, no una exigencia”, concluye la especialista.

Laura Persíngola, psicóloga.
Laura Persíngola, psicóloga.

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