Sociedad

La equitación como una práctica de bienestar físico, emocional y social

La equitación se posiciona como una disciplina que trasciende lo deportivo y se integra al bienestar físico, emocional y social. El profesor Miguel Á…

| Por La Tribuna
La práctica se puede realizar a partir de los 3 años de edad.

La equitación se posiciona como una disciplina que trasciende lo deportivo y se integra al bienestar físico, emocional y social. El profesor Miguel Ángel Cardozo explicó por qué esta práctica gana espacio entre personas de todas las edades y cuáles son sus principales aportes al desarrollo personal.

La equitación se considera una de las actividades físicas más completas, ya que permite trabajar el cuerpo de manera global mientras se interactúa con un ser vivo, comentó el instructor Miguel Ángel Cardozo, del Centro Ecuestre Olympus, ubicado en Loma Pytã, Asunción. Este vínculo genera un bienestar físico, psicológico y social progresivo.

Destacó que esta práctica se realiza desde los 3 años en adelante, sin un límite etario, debido a que las clases se adaptan a la edad, experiencia y condiciones de cada amazona o jinete, con la seguridad como prioridad central.

El contacto con el caballo activa emociones como el temor, la admiración y el respeto, que luego se transforman en satisfacción y alegría. Según explicó el profesor, esta experiencia fortalece la autoestima y contribuye al equilibrio emocional. Durante la monta, la concentración es total, ya que la atención se centra en el cuerpo, el equilibrio y los movimientos del caballo.

La equitación exige atención constante a las indicaciones del instructor y a las respuestas del caballo en cada paso, trote o galope. Cardozo indica que este proceso fomenta la disciplina y la responsabilidad personal sin recurrir a la sobreexigencia. Cada clase representa un desafío que permite superar miedos iniciales y fortalecer la confianza personal a través del progreso continuo.

El especialista explicó que existen diferencias entre la equitación recreativa, deportiva y terapéutica. La modalidad recreativa se basa en paseos guiados sin exigencias técnicas. La deportiva implica una formación más rigurosa orientada a competencias internas y oficiales. En tanto, la equitación terapéutica adquiere especial relevancia al favorecer la desconexión del estrés cotidiano y promover una experiencia sensorial completa en contacto con la naturaleza, sin distinción de edad o condición física.

Cardozo sostuvo que la equitación es recomendada en procesos de rehabilitación y acompañamiento terapéutico, respaldada por resultados positivos observados a nivel internacional. “La relación entre el caballo y la persona genera apertura emocional, respeto y confianza, y contribuye a mejoras físicas y psicosociales tanto en personas con discapacidad como en quienes atraviesan situaciones de estrés o afecciones emocionales”, resaltó.

Entre los valores que transmite la práctica, el profesor mencionó el respeto, la convivencia y el cuidado mutuo. El dominio de un animal de gran porte mediante movimientos sutiles refuerza la seguridad personal y la autoestima. En este proceso se consolida el concepto de binomio, entendido como la unión entre amazona o jinete y caballo, una relación que se construye desde el primer contacto y se fortalece con cada encuentro.

El experto en caballos aclaró que para iniciarse en la equitación no se requiere formación previa. Destacó además que los centros ecuestres brindan caballos mansos, equipamiento de seguridad y acompañamiento personalizado durante toda la práctica. En cuanto a los costos, señaló que las actividades iniciales resultan accesibles y que el presupuesto aumenta únicamente en casos de entrenamiento de alto rendimiento o cuando se opta por contar con un caballo propio.

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