Con decisiones prácticas y una selección adecuada de plantas, los espacios pequeños pueden ganar frescura y vitalidad. Así lo señaló Evelyn Ferreira, quien remarcó que el primer paso es entender que cada especie tiene necesidades específicas y que no todas requieren el mismo nivel de atención.
Destacó la importancia de utilizar macetas que se ajusten correctamente al tamaño de las raíces de la planta para facilitar su desarrollo. También hizo hincapié en la necesidad de otorgar a cada ejemplar un espacio propio dentro del hogar, evitando que muebles como sofás o comedores los opriman contra la pared y limiten su crecimiento natural.
En cuanto a la luz, la especialista aclaró que no es indispensable el sol directo durante todo el día. En departamentos alcanza con situarlas cerca de una ventana, donde reciban algunas horas de luz natural indirecta. Esta condición resulta suficiente para muchas especies de interior.
Para quienes inician en el mundo de la jardinería, Ferreira recomendó específicamente especies de bajo mantenimiento. Mencionó al güembé, la calathea, la cala y las suculentas como plantas ideales por su adaptabilidad a la luminosidad reducida. Destacó a las tunas como una variedad muy resistente que requiere riego esporádico y puede ubicarse en distintos ambientes, desde la sala hasta el baño.
Recomendó ajustar la frecuencia de riego —generalmente dos o tres veces por semana, según la especie y el entorno— y priorizar plantas con sistemas radiculares compactos que permiten disfrutar del verde sin complicaciones. Con cuidados básicos y elecciones acertadas, incluso los espacios más pequeños pueden transformarse en refugios naturales dentro de la ciudad.




