Elegir cómo depilarse no es solo una cuestión estética, sino de salud cutánea. La dermatóloga Liliana Ramos explicó qué método resulta más conveniente según el tipo de piel y vello, cuáles son los riesgos de una mala práctica y qué cuidados se debe tener antes y después para evitar irritaciones y lesiones.
La elección del método de depilación debe adaptarse a las características de cada persona. La Dra. Liliana Ramos, especialista en Dermatología y láser dermatológico, señaló que en casos de vello abundante y grueso la depilación láser suele ser la opción más eficaz, ya que permite una reducción progresiva y sostenida. En cambio, cuando el vello es fino y escaso, el rasurado con filo suave puede resultar suficiente, siempre que se realice correctamente. Para pieles sensibles o con tendencia a irritarse, el láser también aparece como una alternativa segura, siempre bajo supervisión profesional.
En relación con la depilación con cera, la especialista explicó que su principal ventaja es la duración del resultado, aunque advirtió que puede generar dolor e irritación, especialmente en pieles reactivas. Comparada con el rasurado o las cremas depilatorias, la cera requiere mayor tolerancia cutánea y cuidados posteriores más estrictos.
Ramos indicó que la depilación láser es una excelente opción en la mayoría de los casos, pero aclaró que debe realizarse en centros con personal capacitado para ajustar los parámetros según el tono de piel. En fototipos altos se necesitan más sesiones y un manejo cuidadoso para evitar quemaduras. Además, no está recomendada en personas con enfermedades o medicación fotosensibilizante.
Entre los errores más frecuentes en la depilación domiciliaria, mencionó el rasurado en contra del crecimiento del vello y hacerlo con la piel seca, prácticas que favorecen cortes, irritaciones y foliculitis. También advirtió que una depilación mal realizada, especialmente con láser, puede provocar quemaduras severas.
Respecto a los cuidados posteriores, recomendó aplicar cremas calmantes o geles postsolares y evitar la exposición solar inmediata, sobre todo si la piel queda enrojecida. En el rasurado, aconsejó usar jabones suaves, sin perfume, y siempre sobre piel limpia y húmeda. En cuanto a la frecuencia, sugirió espaciar la cera cada tres semanas, el rasurado aproximadamente una vez por semana, mientras que el láser cada mes o cada 3 meses, según las indicaciones del profesional tratante, para no alterar el equilibrio cutáneo.
La especialista afirmó que el verano no impide realizar depilación láser, siempre que exista control médico y se respeten las indicaciones. Elegir el método adecuado y contar con asesoramiento profesional resulta clave para cuidar la piel y prevenir complicaciones.



