El instructor de coctelería y emprendedor Gustavo Cáceres explicó que el auge de los mocktails responde a su gran versatilidad y a la posibilidad de adaptarlos a ingredientes locales y frutas de estación. Señaló que para iniciarse en este tipo de preparaciones no es necesario contar con equipamiento profesional, ya que en cualquier cocina pueden encontrarse elementos que cumplen la misma función. Un vaso pequeño de café o incluso la tapa de un biberón pueden utilizarse como medidores prácticos para respetar las proporciones de cada receta.
Entre las opciones más populares y fáciles de replicar se encuentra la piña colada virgen. Para su preparación se necesitan dos rodajas de piña natural, cuatro cucharadas de leche condensada, 100 mililitros de jugo de piña y 200 mililitros de leche o crema de coco. Todos los ingredientes se licuan y, una vez integrados, se agregan entre ocho y diez cubos de hielo hasta lograr una textura homogénea. El trago se sirve bien frío y puede acompañarse con una pajita.
Cáceres destacó que el secreto para elevar la calidad de estas bebidas está en los detalles. Remarcó la importancia de disolver correctamente el azúcar o los endulzantes antes de la mezcla final y sugirió incorporar técnicas simples, como la elaboración de jarabes saborizados. Estos se preparan a partir de un almíbar básico de azúcar y agua, al que se pueden añadir cáscaras de cítricos o pulpa de frutas como maracuyá o piña, logrando siropes aromáticos que aportan profundidad y un perfil más sofisticado.
Con una correcta técnica y una buena combinación de sabores, los mocktails permiten explorar la creatividad y transformar ingredientes cotidianos en bebidas especiales, ideales para cualquier ocasión y estación del año.



