Con la llegada de los Reyes Magos, profesionales del desarrollo infantil destacan la necesidad de reflexionar sobre el impacto que tienen los regalos en el crecimiento integral de los menores. La psicóloga Noelia Castillo explicó que los regalos trascienden su función recreativa para convertirse en estímulos que influyen directamente en el desarrollo emocional, cognitivo, social y conductual de los niños.
El cerebro infantil se encuentra en un proceso activo de construcción de capacidades fundamentales, en este contexto, la psicóloga infantil señala que ciertos juguetes pueden ejercer una influencia desfavorable al estimular la impulsividad, la agresión, la gratificación inmediata o la sobreestimulación.
Desde el punto de vista conductual, alerta sobre aquellos regalos que fomentan la violencia o una competencia excesiva, ya que pueden normalizar respuestas agresivas como método para resolver conflictos, disminuir la empatía, reforzar esquemas rígidos de ganador y perdedor, e incrementar la reactividad emocional.
Los juguetes tecnológicos también representan un desafío contemporáneo, su uso prolongado y sin la mediación de un adulto puede afectar la atención sostenida, reducir el juego simbólico, disminuir la interacción social, generar dependencia a recompensas inmediatas, y perjudicar la calidad del sueño y la regulación emocional.
Cada fase del desarrollo prioriza habilidades distintas, en la primera infancia se busca potenciar lo sensorial, la motricidad y el apego; en la etapa preescolar, el juego simbólico, el lenguaje y la gestión emocional; y en la edad escolar, las funciones ejecutivas, las habilidades sociales y la autonomía.
La experta también enumeró señales que indican que un juguete puede no ser apropiado, si el niño se frustra o desregula con rapidez, si aparecen conductas agresivas o repetitivas durante su uso, si el juego se vuelve rígido y poco creativo, si el interés decae rápidamente transformándose en irritabilidad, o si se requiere estimulación constante para mantener la atención.
Identificar estas señales permite a los adultos realizar elecciones más beneficiosas para el bienestar integral del menor, y adaptar los regalos a gustos y necesidades poniendo como prioridad el desarrollo de los niños.



