El dermaplaning es un innovador tratamiento facial que limpia profundamente la piel, la deja suave y luminosa. A pesar de su popularidad, existen muchos mitos alrededor de esta técnica. Un procedimiento seguro si se realiza con profesionales y se siguen estrictamente las indicaciones.
Rosita García, profesional en cosmetología, explicó que el dermaplaning es un peeling mecánico que elimina las células muertas de la capa superficial de la piel, dejando la piel más fina, suave y con una iluminación natural. Agregó que, con el tiempo, esta capa puede engrosarse por diferentes factores, como la falta de higiene o el exceso de grasa, principalmente en las pieles seborreicas, y que la oleosidad excesiva impide que las células se desprendan de forma natural.
Para que el procedimiento sea seguro y efectivo, la piel debe estar bien hidratada y el tratamiento debe ser realizado por un profesional capacitado. García señaló que si el dermaplaning se hace de forma casera o incorrecta, puede generar irritación como sensibilidad en la piel, por lo que insistió en la importancia de acudir siempre a especialistas.
Aclaró que lejos de ser un método agresivo o invasivo, el dermaplaning mejora la absorción de los productos que se aplican luego del tratamiento y potencia sus beneficios. Como en cualquier cuidado estético, el compromiso del paciente con la rutina diaria en casa es fundamental para mantener los resultados.
“Uno de los mitos más frecuentes sobre este procedimiento es que el vello del rostro crece más grueso después del tratamiento. Esto es falso, el vello facial no tiene el músculo erector del cabello, por lo que el dermaplaning solo rasura la superficie, sin llegar a la raíz”, resaltó.
La profesional mencionó que este procedimiento puede realizarse una vez al mes o cada dos meses, según el tipo de piel, sin afectar el crecimiento del vello ni provocar efectos no deseados.




