Las llamadas “dietas livianas” suelen aparecer como una de las opciones más elegidas por quienes buscan bajar de peso. Sin embargo, el concepto suele prestarse a confusión y, en muchos casos, se asocia erróneamente con comer poco o eliminar alimentos.
La nutricionista deportiva Milena Ayala explicó cómo funciona y en qué condiciones puede resultar efectiva.
Desde el enfoque nutricional, Ayala señaló que una dieta liviana no significa pasar hambre ni reducir drásticamente las porciones, sino elegir alimentos de buena calidad, fáciles de digerir y correctamente distribuidos a lo largo del día. Indicó que el objetivo es cubrir las necesidades del organismo sin excesos, pero también sin restricciones innecesarias que puedan afectar la salud.
La profesional explicó que durante años se instaló la idea de que “comer liviano” implica quitar alimentos, cuando en realidad una alimentación saludable se basa en el equilibrio y no en las prohibiciones. En ese sentido, advirtió que una dieta puede ser liviana pero estar mal planificada, con bajo aporte de proteínas, vitaminas o energía, lo que termina generando desequilibrios, especialmente en personas activas o que entrenan con regularidad.
Ayala aclaró que eliminar harinas o grasas no vuelve automáticamente más liviana una alimentación. “Existen harinas integrales y grasas saludables que cumplen funciones clave en el organismo, suprimirlas sin criterio puede provocar déficits nutricionales. Los errores más frecuentes son comer muy poco, saltearse comidas, basar la alimentación solo en ensaladas o no incluir suficiente proteína”, mencionó.
En relación con las fiestas de fin de año, la nutricionista recomendó adoptar una mirada más flexible. Señaló que llevar una alimentación liviana en estos días puede ser una buena estrategia para disfrutar sin culpa y sentirse con más energía, siempre que se eviten los excesos. Indicó que la clave está en comer con conciencia, sin abusos pero también sin dejar de comer, entendiendo que la vida se basa en el equilibrio.
Sostuvo que no es necesario restringirse de más durante las celebraciones, sino compartir con familia y amigos, disfrutar de los platos tradicionales y retomar el plan habitual al día siguiente. “Una dieta liviana bien aplicada ayuda a sentirse mejor incluso en épocas donde la comida ocupa un lugar central, sin caer en culpas ni extremos”, finalizó.



