El concepto de “anti-age” (antiedad/antienvejecimiento) experimenta una transformación en los últimos años y deja de centrarse en la idea de rejuvenecer de forma artificial. Hoy, el enfoque apunta al cuidado inteligente de la piel, la prevención y el acompañamiento natural del proceso de envejecimiento, con estrategias que priorizan la salud y la armonía facial.
La licenciada Ruth Ortiz Villar, especializada en Fisioterapia Dermatofuncional y CEO de Sbelta Estética, explicó que los tratamientos faciales antiedad buscan mejorar la calidad de la piel, estimular la regeneración celular y mantener la firmeza, la hidratación y la luminosidad, siempre respetando los rasgos naturales del rostro.
Ortiz Villar indicó que no existe una edad exacta para iniciar los cuidados antiedad aunque sí momentos claves. Señaló que entre los 20 y 25 años el foco está en la prevención, con limpieza adecuada, hidratación y protección solar. “A partir de los 30 años comienzan a incorporarse tratamientos de estimulación, como limpiezas profundas combinadas con activos específicos, Dermapen y tecnologías no invasivas. Desde los 40 años en adelante se integran procedimientos de mayor estimulación y tratamientos médicos”, explicó.
La profesional remarcó que los tratamientos funcionan, pero que los hábitos diarios son los que sostienen los resultados en el tiempo. Destacó la importancia de la limpieza facial diaria por la mañana y por la noche, una hidratación adecuada tanto externa como interna, el uso correcto y constante de protector solar, una alimentación equilibrada, buen descanso y control del estrés. Añadió que evitar el tabaco y los excesos, así como realizar una limpieza facial profunda de manera mensual, resulta clave para mantener la piel en equilibrio.
Refirió que entre los tratamientos faciales más solicitados actualmente se destacan las limpiezas profundas con activos específicos, el Dermapen con activos regeneradores como PDRN+ y exosomas, la radiofrecuencia, las tecnologías de estimulación y el HIFU para mejorar la firmeza y la flacidez.
Finalmente, la especialista explicó que el abordaje ideal es multidisciplinario y complementario. Desde la fisioterapia dermatofuncional se trabaja la preparación y el mantenimiento de la piel, mientras que desde la medicina estética se integran procedimientos como toxina botulínica, rellenos y bioestimuladores de colágeno, siempre bajo evaluación profesional.


