Otro punto que sorprende a los extranjeros es el costo de vida. Comer bien, salir, moverse o hacer compras resulta más accesible de lo imaginado, según comentan. Los precios, en comparación con otras capitales de la región, permiten disfrutar sin la presión constante del gasto y hacen que la experiencia sea más liviana.
Los shoppings se consolidan como paradas obligadas. Espacios modernos, seguros y completos, donde se mezcla consumo, gastronomía y paseo. Para muchos extranjeros, funcionan como una ventana a la vida urbana local y un punto de encuentro habitual.







