El Dr. Guillermo Sequera, quien fuera el Director General de Vigilancia de la Salud durante los momentos más críticos de la pandemia, analizó la crisis actual del sistema. En reciente comunicación con La Tribu 650 AM, el especialista recordó las primeras dificultades del 2020. Señaló que en aquel inicio la gente buscaba información técnica con desesperación. Sin embargo, hoy el escenario es de un escepticismo total y alarmante.
Para el médico, el principal problema no es el dengue ni el COVID, sino la pérdida de credibilidad. La salud pública en Paraguay pasa por un momento de autocrítica necesaria. Sequera advirtió que la desinformación se profesionalizó mediante narrativas armadas en redes sociales. Esto genera que la población dude de las vacunas y de la transparencia estatal.
El retroceso de la ciencia frente al escepticismo ciudadano
El exdirector de Vigilancia comparó la situación actual con sus días al frente de la estrategia epidemiológica nacional. Recordó que antes la ciencia era la guía fundamental para la toma de decisiones. Hoy, ese terreno se perdió y las metas básicas de vacunación ya no se alcanzan. La política ha manoseado la técnica y eso rompió el pacto colectivo de salud.
La gente ya no busca la verdad en las instituciones oficiales como lo hacía antes. Sequera lamentó que hayamos pasado de considerar héroes a los científicos a un estado de indiferencia. Este cambio de mentalidad es, según su visión, la amenaza más oscura para el futuro. La desconfianza impide que el sistema sanitario funcione como una unidad de defensa real ante las enfermedades.
El colapso del sistema y la ausencia de salud en los barrios
La gestión sanitaria actual se comporta como un "bombero" que corre detrás de cada incendio epidemiológico. No hay una separación entre los problemas ambientales y los cuadros clínicos de los pacientes. Los serotipos de dengue que circulan actualmente ya no se recordaban en los registros médicos. El sistema nacional sigue siendo reactivo en lugar de ser preventivo y estratégico.
El colapso de hospitales como el INERAM ocurre por la falta de atención primaria. Si el ciudadano no encuentra respuestas en su barrio, satura las urgencias de los grandes centros asistenciales. Sequera criticó que se recorten presupuestos de salud para derivarlos a gastos de publicidad estatal. Para el profesional, la única medicina para recuperar la confianza es volver a hablarle a la gente con la verdad, por más incómoda que esta sea.
"Hoy, la política ha manoseado tanto la técnica que el ciudadano duda; ese es mi mayor miedo: un país que dejó de creer porque el sistema le falló en la transparencia", concluyó.


