La Dra. Nancy Garay, jefa de cardiología pediátrica del Hospital Acosta Ñu, brindó una cátedra técnica y humana sobre el manejo de crisis cardíacas. Durante la charla, la profesional explicó que un infarto de miocardio se produce cuando las arterias coronarias, encargadas de nutrir al corazón, sufren una obstrucción. Ante este evento, el tiempo es el factor determinante. Según la especialista, existe una ventana de apenas seis horas para intervenir. Si se actúa en ese lapso, es posible salvar el miocardio sano y recuperar territorios musculares que de otro modo morirían por falta de oxígeno.
Sin embargo, cuando la atención se dilata por días, el corazón entra en un proceso de deterioro irreversible. La cardióloga señaló que el cateterismo es la prioridad absoluta para introducir un stent y desobstruir la vía. No obstante, si el procedimiento no se realiza a tiempo, el órgano entra en una fase de falla o insuficiencia cardíaca. En este estado, el corazón se dilata, se agranda y pierde su capacidad vital de bombeo. Por consiguiente, dejar pasar tres días sin asistencia, como ocurrió en el caso denunciado, representa una negligencia que deriva en un desenlace fatal.
El médico no es un mecánico y la gestión del IPS es responsable
La doctora reaccionó con un "¡Dios santo!" al conocer que un paciente falleció en el IPS Central tras cinco intentos fallidos de cateterismo por máquinas averiadas. Garay fue tajante al separar la pericia médica de las carencias materiales. "El médico no tiene por qué convertirse en un mecánico", afirmó con contundencia. En consecuencia, responsabilizó directamente a las autoridades administrativas por no proveer las herramientas necesarias. Para la profesional, es inadmisible que un centro de alta complejidad no mantenga sus equipos operativos mientras los médicos intentan desesperadamente salvar vidas.
Asimismo, la profesional criticó duramente la administración de los recursos en la previsional. Cuestionó que se prioricen salvatajes financieros o inversiones externas mientras el aportante carece de respuestas en momentos de extrema urgencia. La medicina ofrece alternativas como el bypass coronario, que consiste en crear puentes vasculares cuando el cateterismo falla. Sin embargo, si la infraestructura básica de diagnóstico no funciona, cualquier esfuerzo quirúrgico posterior llega tarde. Por esta razón, la doctora calificó la situación como una traición al ciudadano que aporta durante décadas al sistema.
La incompetencia administrativa como condena para el ciudadano
Finalmente, la Dra. Nancy Garay hizo un llamado a la reflexión sobre el rol del Estado paraguayo. Aseguró que el gobierno tiene la obligación de garantizar salud, educación y seguridad como pilares mínimos. Por lo tanto, quienes ocupan cargos de decisión y fallan en asegurar que una máquina funcione son responsables de la integridad física de los pacientes. Según su visión, la falta de gestión y la incompetencia de los administradores se traducen en condenas a muerte. En última instancia, la salud pública no puede depender de la buena suerte, sino de una gestión transparente que respete la vida de los contribuyentes.


