Una recién nacida fue beneficiada con una cirugía neonatal de alta complejidad en el Hospital Materno Infantil Santísima Trinidad, un procedimiento que destaca la importancia vital de los controles durante el embarazo. La intervención permitió tratar una gastrosquisis, una malformación que mantiene expuestos los intestinos del bebé, logrando un pronóstico favorable gracias a la planificación anticipada.
El caso resalta la eficacia del diagnóstico precoz. La patología fue identificada durante el primer trimestre del embarazo, lo que permitió al equipo médico programar una cesárea para el pasado 7 de enero y preparar el quirófano para intervenir a la pequeña inmediatamente después de nacer.
Intervención en la "hora de oro"
La cirugía se llevó a cabo dentro de la primera hora de vida de la paciente, una estrategia considerada clave para la supervivencia y recuperación en este tipo de cuadros. La pequeña, que nació con 36 semanas de gestación y un peso de 2.000 gramos, fue sometida a un cierre primario de la pared abdominal, logrando la reinserción exitosa de las asas intestinales a la cavidad abdominal.
El procedimiento estuvo a cargo de un equipo especializado integrado por los doctores Christiam Ríos, Claudia Lugo y Esteban Acosta, quienes trabajaron en estrecha coordinación con los servicios de neonatología y cuidados intensivos del hospital.
Recuperación y estadísticas
Actualmente, la paciente se encuentra internada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde recibe monitoreo permanente por parte del personal de enfermería y médicos, acompañada continuamente por sus padres.
La gastrosquisis es un defecto de la pared abdominal con una frecuencia estimada de 1 por cada 3.000 a 5.000 nacimientos. El Hospital Santísima Trinidad se ha convertido en un referente en el manejo de esta patología, entre 2012 y 2025, el centro médico registra 140 diagnósticos, alcanzando una tasa de sobrevida del 73,5 %, cifra que refleja la experiencia del equipo local.


