La Organización Mundial de la Salud reafirmó que las vacunas, incluidas las usadas en la infancia y el embarazo, no causan autismo. Un nuevo análisis del Comité Mundial de Expertos confirma que no existe relación causal entre las mismas y los trastornos del espectro autista.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió en esta semana una declaración oficial en la que ratifica que no existe ninguna relación entre las vacunas y el autismo. Tanto en Paraguay como en todo el mundo se habían generado grupos “antivacunas” que han esparcido una serie de rumores infundados contra las vacunas. Recordarán que incluso en momentos más críticos durante la pandemia por covid-19 sostenían estas versiones.
El Comité Mundial de Expertos de la OMS, especializado en la seguridad de las vacunas, ha concluido un nuevo análisis que, a la luz de las pruebas disponibles para todos los gobiernos, demuestra la inexistencia de relación alguna entre vacunas y los trastornos del espectro autista (TEA).
El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas, establecido en 1999, reúne a expertos internacionales para prestar a la OMS asesoramiento científico independiente y bien documentado sobre las prioridades mundiales relacionadas con la seguridad de las vacunas.
Estudios confirman perfil de seguridad de las vacunas
Los análisis más recientes confirman el perfil de seguridad de las vacunas que se administran a lo largo del curso de la vida de las personas, especial y específicamente las administradas en el embarazo y primera infancia, y no tienen incidencia alguna con el TEA.
Su análisis más reciente, examinado por el Comité en noviembre último, se centró en primer lugar en la relación entre las vacunas que contienen tiomersal y los TEA, así como en la posible asociación entre las vacunas en general y estos trastornos. Los datos de múltiples países obtenidos en 31 estudios de investigación básica —y publicados entre enero de 2010 y agosto de 2025— confirman de forma concluyente el perfil de seguridad favorable de las vacunas que se administran durante la infancia y el embarazo. No hay ninguna relación causal entre las vacunas y los TEA.
El Comité evaluó también los posibles riesgos para la salud asociados a las vacunas con adyuvantes de aluminio, a partir de estudios realizados entre 1999 y marzo de 2023, así como un amplio estudio de cohortes basado en el análisis de datos procedentes de registros nacionales de niños nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2018. Tras estos análisis, se determinó que estas pruebas de alta calidad indican que no existe ninguna asociación entre las cantidades mínimas de aluminio utilizadas en algunas vacunas y TEA, por lo que el uso continuado de vacunas con esos adyuvantes no entraña riesgos.
Tras su examen, el Comité reafirma sus conclusiones emitidas en 2002, 2004 y 2012: las vacunas, incluidas las que contienen tiomersal y/o aluminio, no causan autismo.
Pedido especial de la OMS: basarse en avances científicos para las políticas de vacunación
La OMS aconseja a todas las autoridades y gobiernos que se basen en los avances científicos más recientes y se aseguren de que las políticas de vacunación estén fundamentadas en las pruebas más sólidas disponibles. Las iniciativas mundiales de inmunización infantil constituyen uno de los mayores logros en la mejora de las vidas, los medios de vida y la prosperidad de las sociedades. En los últimos 50 años, la inmunización infantil ha salvado al menos 154 millones de vidas.
En Paraguay se enfrenta una lucha tenaz contra el sarampión, que volvió a entrar en el país después de décadas de estar libres de esta enfermedad. Los trabajos de Salud Pública, basados principalmente en las inmunizaciones, han logrado frenar el contagio masivo porque esta es una enfermedad altamente contagiosa.
La única prevención segura contra el sarampión es la vacuna, por ello es vital transmitir a la población la seguridad que brindan las vacunas, tanto en la población infantil como para adultos, que también deben recibir las vacunas contra el sarampión en las regiones afectadas.



