Salud

Cáncer, detrás de la enfermedad hay esperanza y fe en la ciencia

El cáncer es una de las principales causas de muerte en las Américas y su impacto crece cada año. Pero detrás de cada caso hay una historia de vida, …

| Por La Tribuna
Dorys Susana debió cuidar de una recién nacida y enfrentar su enfermedad.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en las Américas y su impacto crece cada año. Pero detrás de cada caso hay una historia de vida, miedo, fortaleza y decisiones difíciles. Este es el relato de Dorys Susana Ríos, quien enfrentó un cáncer de tiroides siendo madre de una bebé.
El cáncer representa una importante carga de enfermedad en las Américas, solo superada por las enfermedades cardiovasculares. En los últimos años, hubo más de 4,2 millones de nuevos casos de cáncer en la región, y se prevé que aumente un 60% para el año 2045, que significarían 6,7 millones de nuevos casos. Es una de las principales causas de muerte en las Américas. Si miramos estos datos nos alarman, pero los vemos así, como datos; sin embargo, son personas que cuando nos toca de cerca con un ser querido nos genera sentimientos encontrados, además del miedo.

Cáncer, una de las enfermedades consideradas “catastróficas”, no solo porque es una de las causas principales de muerte en el mundo sino por todo lo que representa en cambios en el cuerpo y en la economía familiar, y eso asusta a cualquiera que lo enfrente.

Hoy conversamos con Dorys Susana Ríos, a quien le detectaron cáncer en las tiroides y debió enfrentar esta dura prueba teniendo una bebé de apenas dos años, la fuerte experiencia que nos relata está cargada de coraje, valentía y esperanza, la que ella tiene puesta en los médicos tratantes. Iniciamos el relato en una oficina que compartimos.

—¿Cómo sucedió todo? ¿Cómo te diste cuenta de que tenías la enfermedad?
Yo estaba en el año 2012 con una vida normal, con una constitución normal, hasta que un día sentí que algo me ahogaba, como si me apretara el pecho. No le hice caso al principio: iba al trabajo, volvía a casa, cuidaba a mi bebé. Así pasé dos meses, hasta que mi cuello se puso rojo y ya me molestaba bastante. Recién ahí fui a consultar.

—¿Y qué te dijeron?
En el hospital me preguntaron de todo: si comí algo raro, si era una alergia, si me atraganté. Nada de eso pasó. Me hicieron una ecografía y apareció un bultito, un nódulo. Me derivaron al endocrinólogo, que ordenó una punción. Me puncé con el doctor Pablo Morikawa y en menos de 45 minutos estuvo el resultado: era un tumor maligno. Me dijeron que debía operarme y quitarme toda la tiroides, pero antes pasé por un tratamiento por hipertiroidismo que duró casi ocho meses.

—¿Recién después de ese proceso te hacen la cirugía?
Sí. Después de eso me operaron y me quitaron totalmente la tiroides. La patología tardó 20 días y ahí me dijeron que tenía que volver a operarme porque persistía la malignidad. Ahí ya tomó mi caso el doctor Francisco Perrota. Gracias a Dios, él me operó. Me abrió todo y sacó lo que estaba mal. Me quedé más de un mes sin hablar.

—Después de una cirugía así, ¿qué sigue?, ¿cómo reaccionó tu cuerpo?
Vino el tratamiento radiológico. Me hice el yodo radiactivo en el Codas Thompson. Mi cuerpo estaba muy afectado, física y anímicamente. Se me empezó a caer el pelo y eso pega fuerte, más aún cuando sos joven: yo tenía 23 años.

—¿Ya tenías hijos en ese momento?
Sí, me había casado recientemente y tenía una hijita de dos años.

—¿Qué pensaste cuando recibiste la noticia?
Me chocó muchísimo. Apenas empezaba mi vida matrimonial. Pensé: “Dios mío, ¿así voy a empezar?”. Me preocupé, pero mi familia estuvo muy involucrada en mi recuperación: mi mamá, mi marido, todos me acompañaron.

—Pero en lo personal, ¿qué dijiste?, ¿cómo te preparaste para enfrentar esto?
Yo dije: “Voy a afrontar todo hasta el final”. Decidí que no iba a abandonar ni un solo tratamiento. Lo que me digan los médicos, eso voy a hacer. Me sometí a todo lo que fuese necesario. Me hice el yodo radiactivo dos veces más porque salieron nuevos nódulos. Ahora, diez años después, estoy haciéndome controles porque aparentemente hay nódulos otra vez. Sigo en proceso.

—¿Qué le decís a otras personas que están enfrentando el cáncer?
Que nunca abandonen un tratamiento médico por uno alternativo. La medicina avanzó muchísimo y funciona. Hay que confiar, no tener miedo. Y sobre todo tener fe. Los médicos están para cuidarnos. Hay que entregarse al proceso pensando: “Conmigo van a hacer lo mejor”. Esa es mi actitud siempre.

—Te veo siempre sonriente y alegre. ¿Ese estado de ánimo te ayudó a enfrentar la enfermedad?
Es fundamental. Leí mucho sobre eso. El ánimo es clave para sobrellevar el cáncer. No hay que dejarse caer por situaciones del trabajo o de la casa. Hay que salir de esas zonas de desánimo, refugiarse en la fe, darse ánimo para ser fuerte. Eso me mantiene sonriente.

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