Salud

Ignorar el dolor femenino aún es práctica frecuente en salud

La manipulación médica o gaslighting sigue afectando mayormente a mujeres, especialmente en salud reproductiva. Minimizar síntomas femeninos es una p…

| Por La Tribuna
El gaslighting es la manipulación psicológica del personal de blanco, médicos o enfermeros.

La manipulación médica o gaslighting sigue afectando mayormente a mujeres, especialmente en salud reproductiva. Minimizar síntomas femeninos es una práctica frecuente que retrasa diagnósticos y pone vidas en riesgo.
Con todas las historias de discriminación contra las mujeres, que se conocen en la historia, una de las más graves y peores es la manipulación médica conocida hoy día como “gaslighting”. La ciencia demuestra que esta terrible situación afecta principalmente a mujeres, y mucho más en sus procesos reproductivos o incluso cuando ellas quieren tomar medidas anticonceptivas.

Cuando se trata de la salud reproductiva, muchas mujeres tienen dificultades para hablar de sus síntomas con los profesionales de la salud. Principalmente porque se sienten avergonzadas, asustadas o intimidadas. Y una vez que se arman de valor para compartir sus síntomas con el profesional de salud, y en muchas ocasiones tiene respuestas devastadoras como la minimización de sus síntomas.

Más de una vez hemos oído historias de mujeres que reciben maltratos o palabras ofensivas en el momento de sus partos, cuando se les menciona que están exagerando con sus síntomas o que algunos incluso son insignificantes o imaginarios, esta situación es denominada “manipulación psicológica médica o gaslighting”.

¿Qué es el gaslighting”

La manipulación psicológica del personal de blanco, médicos o enfermeros, que minimiza los sentimientos, pensamientos y experiencias de los pacientes es también conocida como “gaslighting”. Lamentablemente es una experiencia común para muchas personas, pero especialmente se da contra las mujeres.

Si un profesional médico te dice que el dolor que estás sintiendo no debe ser tan intenso y solo te sugiere tomar un analgésico de venta libre en lugar de solicitar pruebas, y te anima a ver si puedes aguantar unos meses, estás sufriendo manipulación médica por parte del profesional. O cualquier otro acto de minimización de los síntomas que estás sintiendo, sin siquiera corroborarlo, es un acto de gaslighting y se debe denunciar.

Miles de mujeres cuentan historias sobre sentirse invalidadas por los profesionales de la salud, y en Paraguay se escuchan muchas de ellas en el momento del parto donde incluso se les cuestiona por haber tenido relaciones sexuales; “aguántate, para qué lo hiciste” (eguanta nde gusto kue, en guaraní) es la frase vulgar que muchas veces reciben las parturientas.

Mujeres reciben menos analgésicos que hombres después de cirugías

La ciencia proporciona evidencia de la existencia del gaslighting. Un estudio reveló que a las mujeres se les recetan menos analgésicos que a los hombres después de una cirugía, incluso cuando reportan niveles de dolor más frecuentes e intensos.

Otro estudio reveló que el sesgo de género está presente incluso en las evaluaciones del dolor pediátrico, y que el dolor de los niños se toma más en serio que el de las niñas. También reveló que las mujeres con dolor abdominal agudo esperan más tiempo para recibir analgésicos opioides y tienen menos probabilidades de recibirlos que los hombres que acuden a urgencias con dolor abdominal.

A las afectadas a veces les han dicho que sus síntomas son "imaginarios", que "están exagerando", que "sus síntomas son normales y no hay nada que puedan hacer" y que "esta es su única opción", por nombrar solo algunos. En la mayoría de los casos, las afectadas han podido encontrar la causa real de sus síntomas tras buscar una segunda o tercera opinión.

Estas experiencias las hicieron sentir sin el apoyo del profesional de la salud e incluso confundidas por la aparente desconexión entre su propia experiencia y lo que su profesional les cuenta. Acudieron a su profesional de la salud en busca de respuestas, solo para que les dijeran que no las merecían. Como resultado, sus síntomas permanecieron sin cambios y sin tratamiento, mientras les decían que su dolor "no era para tanto".

Serena Williams fue una de las víctimas

Se publicó no hace mucho, como evidencia de gaslighting médico lo que le sucedió a la famosa tenista Serena Williams, quien intentó comunicar a su equipo médico que le preocupaba una embolia pulmonar (ya tenía antecedentes), después de una cesárea de urgencia, no la escucharon. En cambio, su equipo médico pensó que estaba confundida por los analgésicos.

Finalmente, respondieron a su solicitud de pruebas, pero optaron por realizarle primero una ecografía, a pesar de que Williams insistió en que necesitaba una tomografía computarizada. Resultó que Williams tenía razón: tenía múltiples coágulos de sangre en los pulmones y la demora en la atención podría haberle costado la vida. Historias como esta, lamentablemente, son comunes en lo que respecta a la salud materna posparto.

La historia de Williams, y otras similares, ilustran bien que cuando a las mujeres se les dice que están inventando sus síntomas, o se ignoran sus solicitudes de tratamiento, las consecuencias pueden ser graves. Algunas mujeres incluso pueden empezar a dudar de su propia realidad, temiendo estar exagerando, esta disonancia puede ser muy desalentadora y estresante, pero también puede ser fuente de ansiedad, depresión o trauma para algunas, y no recibir tratamiento, mientras se les dice que su dolor "no era para tanto". Encontrar una respuesta y asegurar el mejor tratamiento no debería ser una batalla con el profesional de la salud.

Si el profesional de la salud no puede validar lo que estás experimentando ni trabajar contigo para encontrar una solución efectiva, no dudes en buscar otro especialista. Hay profesionales que te escucharán y te creerán. Sigue tu instinto y no dejes que la incredulidad de otras personas te lleve a rendirte o a resignarte a vivir con síntomas que sí pueden tratarse.

No tengas miedo de defenderte y exigir las pruebas o el tratamiento que crees que necesitas. Gracias a que numerosas mujeres compartieron sus historias personales y se unieron, el dispositivo anticonceptivo Essure finalmente fue retirado del mercado después de 16 años de perjudicar a las mujeres y tras una investigación de la FDA. Y aunque aún queda trabajo por hacer en torno al consentimiento informado, la información sobre los efectos secundarios y la realización de pruebas más rigurosas, las mujeres alzan la voz cada vez más y generan cambios en la salud reproductiva femenina. Cada vez más mujeres descubren que existen métodos de planificación familiar eficaces y sin efectos secundarios gracias a los métodos de conocimiento de la fertilidad, que también pueden arrojar luz sobre trastornos reproductivos y menstruales que con demasiada frecuencia se ocultan (no se tratan) con los anticonceptivos. Mereces respuestas para cualquier síntoma que experimentes y existe un profesional médico que puede ayudarte a encontrarlas.

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