Salud

La propuesta para cuidar cuerpo y mente durante la menopausia

La menopausia, lejos de ser el “fin de todo”, puede convertirse en una nueva oportunidad para cuidar la salud y reencontrarse con una misma. Esa es l…

| Por La Tribuna
La edad promedio de la menopausia está entre los 45 y los 55 años, y en la mayoría de las mujeres suele situarse alrededor de los 51 años.

La menopausia, lejos de ser el “fin de todo”, puede convertirse en una nueva oportunidad para cuidar la salud y reencontrarse con una misma. Esa es la mirada que propone la ginecóloga venezolana Dra. Radharani Jiménez, especialista en Reproducción Humana y divulgadora sobre salud femenina, en su libro “Menopausia”.

Tu nueva oportunidad. Con más de 16 años de experiencia acompañando a mujeres en distintas etapas de su vida, la autora invita a dejar atrás el miedo y la desinformación para vivir esta etapa con más calma, conciencia y bienestar.

Jiménez recuerda que la menopausia, en términos médicos, significa simplemente “última regla de la vida”: sabemos que llegó cuando han pasado 12 meses seguidos sin menstruación. Nada más y nada menos. Lo que la rodea —las frases fatales, la idea de que todo se acaba, el miedo a envejecer o a “perder valor”— son creencias heredadas de generaciones anteriores que vale la pena revisar.

Cada mujer vive su menopausia de forma distinta. Depende de su historia personal, su salud, su contexto, sus relaciones y hasta de la manera en que le hablaron de este tema en casa. Algunas la viven con miedo o tristeza; otras sienten alivio porque se terminan las reglas dolorosas; muchas la miran con curiosidad y esperanza, como una etapa nueva por descubrir. No hay dos menopausias iguales, porque tampoco hay dos mujeres iguales.

Lo que sí se repite es que los cambios hormonales pueden traer síntomas molestos: sofocos, sudoraciones nocturnas, insomnio, sequedad vaginal, aumento de barriga, cambios en el estado de ánimo o en el deseo sexual. La Dra. Jiménez insiste en que ninguna mujer debería resignarse a “aguantar” en silencio. Existen herramientas eficaces para mejorar la calidad de vida, desde tratamientos médicos hasta cambios en el estilo de vida, y esta etapa puede ser un gran momento para prevenir problemas de salud y revisar hábitos.

Uno de los puntos que más mitos arrastra es el uso de hormonas. La autora explica que la terapia hormonal puede ser una opción segura y beneficiosa para algunas mujeres, siempre que sea indicada por profesionales especializados, tras una evaluación completa y nunca por automedicación. Las hormonas no son “el enemigo”, pero tampoco son para todas ni para siempre: cada caso es único y requiere un plan a medida. Por eso insiste en ponerse siempre en buenas manos y evitar los consejos rápidos de internet o redes sociales.

Más allá de las pastillas o los parches, el corazón del mensaje del libro es la salud integral. La doctora habla de la mujer como un ser completo: cuerpo, mente y espíritu. Propone revisar la alimentación, moverse más, dormir mejor, reducir el estrés y dedicar tiempo al autocuidado como pilares para atravesar la menopausia de forma más amable. El ejercicio físico, recuerda, es lo más parecido a una “panacea”: mejora el ánimo, protege el corazón, cuida los huesos y ayuda a mantener un peso saludable.

La nutrición es otro eje clave. No se trata de seguir la dieta de moda ni de sufrir contando calorías, sino de construir una relación más sana con la comida: elegir alimentos de calidad, evitar los excesos de azúcares y ultraprocesados, y buscar un estilo de alimentación que sea sostenible en el tiempo y que realmente nos haga sentir bien. Cuando es posible, Jiménez recomienda apoyarse en profesionales de la nutrición que diseñen un plan a medida, evaluando qué sobra, qué falta y cómo organizar menús que sacien y cuiden la salud a largo plazo.

El libro también invita a mirar la salud emocional. Los cambios hormonales pueden influir en el ánimo, la irritabilidad o el sueño, y a veces se cruzan con otras crisis vitales: hijos que se van de casa, duelos, cambios laborales, sobrecarga de responsabilidades. Hablar de lo que sentimos, pedir ayuda, hacer terapia si hace falta, practicar la gratitud o la meditación y reservar momentos de silencio son herramientas que la autora propone para cuidar la mente tanto como el cuerpo y aprender a gestionar mejor el estrés.

La sexualidad no queda fuera de esta mirada integral. La menopausia no significa que se acabe el deseo. Sí puede cambiar la manera de vivirlo: quizá haya que usar lubricantes, prolongar los juegos previos, conversar más sobre lo que gusta y lo que no, o tratar la sequedad vaginal con ayuda médica. Mientras se resuelven las causas del dolor, la autora invita a mantener la intimidad con abrazos, caricias y otras formas de encuentro, recordando que el placer sigue teniendo lugar en esta etapa de la vida.

En las páginas finales, la Dra. Radharani Jiménez resume el espíritu de su propuesta: la menopausia puede ser el inicio de una nueva etapa para aprender cosas nuevas, cuidar mejor la salud, emprender proyectos, fortalecer amistades, cambiar de trabajo, empezar una relación o reencontrarse con una misma. Es una oportunidad para mejorar la relación con la comida, con el propio cuerpo y con la vida en general. “Lo mejor de la vida está por comenzar”, recuerda la autora. La invitación es clara: informarse, dejar el miedo atrás y tomar el control de la propia salud para vivir esta transición con más libertad, gratitud y confianza.

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