El cáncer de pulmón afecta mayormente a los hombres por ser los más fumadores, según las estadísticas. Y si bien, se apunta a la detección precoz, es muy difícil que los síntomas de la enfermedad se manifiesten en su etapa inicial, según los profesionales.
Prevención es la clave de la lucha
Esta enfermedad silenciosa frecuentemente es diagnosticada en personas de 50 a 55 años. Es decir, evitar el hábito de fumar es la principal estrategia de prevención de este mal, además de evitar convivir con fumadores.
Si la persona posee tos, dolores, pérdida de peso, afecciones respiratorias, y antecedentes de ser fumador, es necesario que consulte con un especialista, ya que pueden ser sintomatologías de la enfermedad.
También puede presentarse acompañado de otros cambios, como crisis repetidas de neumonía e inflamación o agrandamiento de los ganglios en el interior del pecho, en el área ubicada entre los pulmones.
El cáncer pulmonar, si bien es uno de los cánceres más agresivos, es curable si no llega a la etapa tardía de la enfermedad. Por eso, es recomendable, principalmente a partir de los 50 años, realizarse controles médicos anuales, por más que no se presenten síntomas, así como una radiografía de tórax, con el fin de evitar un diagnóstico tardío.
Hábitos saludables y conciencia colectiva
Igualmente, es importante la práctica de actividad física al aire libre. Esto permite airear los pulmones de forma constante, produciendo un cambio del aire pulmonar. Está demostrado que el ejercicio mejora el rendimiento y resultado del paciente bajo tratamiento y, por ende, mejora la calidad de vida. Mantener una alimentación saludable y equilibrada también es fundamental.
El cáncer de pulmón representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial. En América y el Caribe, esta enfermedad representa un importante desafío para la salud pública, dada su alta incidencia.
El sistema nacional de salud debe actuar de manera coordinada y efectiva y con una mirada integral y transformadora frente al cáncer de pulmón. Hacer lucha contra esta enfermedad no solo implica mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento, sino también promoviendo entornos más saludables, regulaciones más estrictas y una gran conciencia colectiva sobre los factores de riesgo.


