Francis Howay, máster en Ciencias de la Nutrición Humana y Deportiva, referente mundial en antropometría (ISAK nivel 4) y exnutricionista de River Plate y equipos de la NFL, asesor del Comité Olímpico Internacional y del Comité Olímpico de Estados Unidos, visitó recientemente Paraguay y conversó sobre salud, longevidad y nutrición. En la charla, compartió experiencias, advertencias y también buenas noticias, nunca es tarde para mejorar.
Health Span vs. Life Span. Uno de los conceptos que más enfatizó Howay es la diferencia entre “Life Span” y “Health Span”. El primero hace referencia a la cantidad de años que vivimos, mientras que el segundo se centra en cuántos de esos años transcurren con calidad. “Lo que importa no es tanto vivir 90 o 100 años, sino que esos últimos diez o doce no sean en una silla de ruedas, con deterioro cognitivo o dependiente de farmacología”, explicó. Y agregó que la ciencia actual busca prolongar esa etapa de vida plena.
El poder del entrenamiento de fuerza. Para Howay, el entrenamiento de fuerza es una herramienta fundamental para todas las edades.
“Hay estudios en octogenarios que empezaron a hacer musculación y mejoraron su calidad de vida. Eso demuestra que siempre se puede progresar”, señaló. El especialista insiste en que la clave está en combinar ejercicio con una alimentación moderada, baja en ultraprocesados y rica en frutas, verduras, cereales integrales, carnes magras y lácteos descremados.
El equilibrio y los riesgos del perfeccionismo. El nutricionista advierte contra los extremos alimentarios y el perfeccionismo conocido como ortorexia: “Mientras el 80 % de lo que comemos sea saludable, el otro 20 % puede destinarse a lo social, una pizza, una cerveza. La vida social también es parte de la salud”.
En el mismo sentido, considera que los suplementos son una ayuda práctica, pero no deben reemplazar la base de la alimentación: “El suplemento suple, pero no sustituye. Puede ser útil si estoy en el transporte y necesito proteína, pero lo importante sigue siendo una dieta equilibrada”.
Esteroides y farmacología: entre el uso y el abuso
Consultado sobre el uso de anabólicos, Howay fue cauto: “No soy médico, pero entiendo que hay uso, abuso y mal uso. En la dosis está el veneno. Hay quienes hicieron un uso temporario de bajas dosis sin mayores problemas, pero la mayoría abusa sin necesidad y asume riesgos graves”.
Sobre la creciente tendencia a mantener físicos extremadamente marcados gracias a la farmacología advirtió: “Muchos influencers viven de esa imagen y llegan a extremos peligrosos con diuréticos o fármacos para perder grasa. Lamentablemente, algunos terminan pagando con su vida por esa presión estética”.
Howay recordó que no todos los cuerpos responden igual al entrenamiento: “No podemos esperar tener el físico de un atleta de élite. Ellos cuentan con genética privilegiada y estructuras óseas espectaculares. En cambio, la mayoría tenemos una vida laboral, responsabilidades y otro ritmo. Lo importante es hacer lo mejor posible dentro de nuestras posibilidades”.
Messi como ejemplo
En su paso por el Inter de Miami, Howay tuvo la oportunidad de evaluar al plantel en el que juega Lionel Messi. Sobre el capitán argentino, no dudó: “Lo que más me impresionó fue su humildad. Es el primero en llegar, cuida su alimentación, entrena con disciplina y resalta valores familiares. Eso lo convierte en un ejemplo dentro y fuera de la cancha”. También destacó al paraguayo Diego Gómez, a quien describió como “un crack, impecable física y mentalmente, con una seguridad en sí mismo asombrosa”.
Un vínculo personal con Paraguay
Howay también compartió su lazo con el país: “Mis padres se fueron a Paraguay en 1974, mi papá trabajó en la represa de Itaipú y mi familia sigue viviendo en Ciudad del Este. Paraguay es mi segunda casa, el país que le dio todo a mi familia. Cada vez que voy me sorprende su crecimiento y me llena de orgullo”.
En la mirada de Francis Howay, la receta para una vida saludable no se encuentra en fórmulas mágicas, sino en un equilibrio entre entrenamiento, nutrición sensata, hábitos sociales y, sobre todo, sentido común. “La buena noticia es que todo puede mejorarse a cualquier edad”, repite, dejando en claro que el camino hacia la longevidad plena se construye día a día.


