Producción y red de proveedores
“Nosotros cultivamos y también acopiamos de productores que tengan buenas prácticas”, explica Raúl Giménez, accionista y representante legal de Dulce Palmata. Actualmente cuentan con 1 hectárea en producción que rinde unos 27.000 kilos al año, y además trabajan con 10 productores independientes a quienes compran entre 600 y 1.000 kilos cada uno.
Aunque la marca lleva apenas un año y medio en el mercado, su desarrollo demandó seis años de investigación y ensayos para lograr un producto sin el sabor amargo o metálico característico de muchos edulcorantes. “Nuestro objetivo siempre fue elaborar un endulzante orgánico que pueda ser consumido por diabéticos tipo 1 y 2, hipertensos, pacientes oncológicos y personas que buscan un estilo de vida saludable”, destaca Giménez.
Crecimiento y presencia en supermercados
La aceptación del producto ha sido notable. Solo en su primer año de operaciones, Dulce Palmata alcanzó ventas por 1.700 millones de guaraníes, con presencia en más de 40 supermercados de la capital, entre ellos Real Villa Morra, Cacique y Gran Vía. La proyección para los próximos meses es ampliar su cobertura nacional y consolidar la marca en la mente del consumidor.
El impulso inicial vino del sector salud. El producto fue introducido en el Hospital Regional de Ñeembucú, donde médicos especialistas comenzaron a recomendarlo a pacientes diabéticos. A partir de allí, los testimonios de los propios consumidores se convirtieron en un motor de crecimiento. Giménez recuerda el caso de una paciente con niveles de glucosa superiores a 300 mg/dl que logró reducirlos a 165 en apenas una hora tras consumir el endulzante disuelto en agua.
Inversión en Villeta y capacidad productiva
La puesta en marcha de la planta industrial de Villeta demandó una inversión inicial de 2.500 millones de guaraníes, destinados a equipamiento, trámites regulatorios y capacitación de personal. Hoy, la capacidad de producción alcanza las 36.000 unidades de frascos de 100 ml, 15.000 frascos de 250 ml y otros 15.000 de 500 ml por semana, ajustándose a la demanda del mercado.
Más allá de lo económico, Dulce Palmata también apuesta al impacto social. La empresa emplea a mujeres de la comunidad de Villeta, quienes trabajan mientras completan sus estudios escolares y secundarios, con la perspectiva de que varias continúen el próximo año en la universidad. “Es un aporte social que nos llena de orgullo. Queremos crecer, pero también generar oportunidades en la comunidad”, resalta Giménez.
Nuevos productos y expansión internacional
Aunque el edulcorante es el producto estrella, la firma prepara una línea de lanzamientos que incluyen un energizante natural denominado 1932, elaborado a base de catuaba en homenaje a los combatientes de la Guerra del Chaco, además de un jarabe para la tos, una mermelada de cebolla apta para diabéticos y gotas ansiolíticas formuladas con hierbas medicinales. Todos se encuentran en proceso de aprobación por el Ministerio de Salud y Dinavisa, organismo con el que la empresa mantiene un proceso burocrático complejo pero conocido.
En paralelo, Dulce Palmata dio sus primeros pasos en la internacionalización. Hace tres semanas enviaron muestras a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde la recepción fue positiva. Actualmente se encuentran trabajando en la homologación de registros y normas sanitarias, con el objetivo de concretar los primeros envíos dentro de tres meses.
Identidad paraguaya y misión empresarial
La misión de Dulce Palmata, según su representante legal, es aprovechar los recursos naturales de Paraguay de manera sostenible, preservando la naturaleza. Esta filosofía se alinea con la historia del ka’a he’ẽ, una planta autóctona clasificada a principios del siglo XX por el científico paraguayo Ovidio Rebaudi, quien fue pionero en la investigación de este endulzante natural.
Con tres socios al frente —Gustavo Alonso, presidente; Liliana Marroco, directora; y el propio Raúl Giménez como representante legal—, la compañía combina experiencia en administración, contabilidad e investigación médica. “Dulce Palmata no es solo un producto de mesa. Es salud, innovación y también un orgullo paraguayo”, concluye Giménez.


