El mapa metropolitano de Asunción ya está cambiando. Mientras la capital pierde población relativa, ciudades del departamento Central continúan creciendo y concentrando habitantes. Capiatá, Luque y Limpio son tres de los casos más claros. Lo que ocurra allí durante la próxima década definirá buena parte de los problemas —y de las oportunidades— de vivienda, movilidad, agua, saneamiento, salud y servicios públicos del área metropolitana.
Las Estimaciones y Proyecciones de la Población Distrital 2000-2035, Revisión 2025, del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que Central seguirá siendo el principal núcleo de concentración demográfica del país. De los diez distritos más poblados de Paraguay en 2025, siete pertenecen a este departamento. Esos diez distritos reunían ya el 34% de la población nacional y llegarían al 35% en 2035.
El dato más llamativo aparece en la competencia demográfica entre Luque y Capiatá.
En 2025, Luque tenía una población proyectada de 273.442 habitantes, mientras Capiatá alcanzaba 255.119. Pero ambas crecerán durante toda la década. Para 2035, Luque llegaría a 298.823 habitantes y Capiatá a 289.201. El propio INE señala que Capiatá irá alcanzando poblacionalmente a Luque, colocando a ambas como los distritos de mayor peso dentro de Central.
El proceso no termina allí.
Limpio aparece como uno de los municipios con mayor dinamismo relativo. Su población pasaría de 150.832 habitantes en 2025 a 173.776 en 2035, un incremento de casi 23.000 personas en diez años. El INE destaca que su ganancia de participación será superior a la observada en varios de los otros grandes distritos y que se consolidará como el cuarto municipio de mayor peso poblacional del departamento.
La tendencia contrasta con otras ciudades metropolitanas más consolidadas.
Fernando de la Mora, por ejemplo, aumentaría de 112.615 habitantes en 2025 a 116.516 en 2035: seguirá creciendo en números absolutos, pero perderá participación relativa. Lambaré también tendría un avance mucho más moderado, de 129.927 a 134.643 habitantes. San Lorenzo continuará siendo uno de los grandes centros urbanos, con una proyección que pasa de 233.932 a 243.651 personas durante el mismo período.
La conclusión es sencilla: el crecimiento metropolitano se está desplazando hacia la periferia. Eso tiene consecuencias.
Cuando aumenta la población de Capiatá, Luque o Limpio no solamente aparecen más viviendas. También aumenta la cantidad de personas que necesitan trasladarse todos los días, conseguir agua, eliminar residuos, encontrar escuelas, acceder a hospitales y circular por calles capaces de absorber nuevos vehículos.
La Encuesta de Movilidad del Área Metropolitana de Asunción, elaborada por PNUD e INE, ya mostraba la intensidad de estos desplazamientos. Sus modelos registraban importantes volúmenes de viajes vinculados al trabajo desde zonas de Capiatá, Luque, Limpio y San Lorenzo. Es una señal de que el área metropolitana funciona en la práctica como una sola ciudad, aunque administrativamente esté dividida entre varios municipios.
Esa diferencia importa.
Una familia puede vivir en Capiatá, trabajar en Asunción, estudiar en San Lorenzo y atenderse en Luque. Los límites municipales existen para la administración, pero las necesidades cotidianas atraviesan esas fronteras.
El crecimiento demográfico, por eso, obliga a cambiar la escala de planificación.
No alcanza con que cada municipio piense su tránsito, sus residuos o su expansión urbana de manera aislada. Si decenas de miles de nuevos habitantes se concentran en el corredor metropolitano, las decisiones sobre transporte público, vialidad, drenaje, agua, saneamiento y vivienda deberían coordinarse.
El INE advierte además que las proyecciones distritales no son una simple extrapolación. Para elaborarlas utilizó un modelo de participación de cada distrito respecto de su departamento, con límites para evitar variaciones extremas y controles para que la suma distrital sea coherente con la proyección departamental. Son escenarios estadísticos para planificar, no una certeza inmutable sobre el futuro.
Pero muestran una dirección suficientemente clara.
Mientras Asunción proyecta un descenso desde 464.185 habitantes en 2025 hasta 432.995 en 2035, las principales ciudades de Central continúan creciendo.
La población no desaparece: se redistribuye. Y allí aparece la pregunta que debería anticiparse a 2035: ¿Las inversiones públicas seguirán llegando después de que aparezcan los problemas o empezarán a seguir el mapa de dónde estarán las personas?
Capiatá, Luque y Limpio no son solamente ciudades que crecerán. Son una advertencia sobre cómo será la metrópolis paraguaya de mañana.
Planificarla después será más caro. Planificarla hoy es aprovechar lo que los datos ya nos están mostrando.


