Diez brechas que Paraguay debe cerrar para desarrollarse mejor

Educación, empleo formal, ingresos, salud, servicios básicos, infraestructura, productividad, territorio, capacidad estatal y envejecimiento concentran diez brechas clave que Paraguay debe reducir para transformar crecimiento económico en desarrollo real.

| Por Nahuel Ayala
Agregar La Tribuna en
Las diez brechas que Paraguay debería cerrar primero.

Paraguay llega a esta etapa con ventajas que hace algunos años parecían más lejanas: crecimiento económico, mayor estabilidad, reducción de la pobreza, población todavía joven y capacidad para atraer inversiones. Pero Proyecto Paraguay parte de otra pregunta: ¿cuánto de ese avance llega efectivamente a las personas y a los territorios?

Los datos acumulados hasta ahora muestran que el próximo salto no depende de resolver un único gran problema. Existen brechas que se conectan entre sí. Cerrarlas debería significar que nacer en un departamento u otro, estudiar en una escuela rural o urbana, conseguir el primer empleo o llegar a la vejez no produzca diferencias tan profundas en las oportunidades.

1. Aprender, no solamente asistir a clases. Paraguay tiene una población joven numerosa, pero el desafío es convertirla en capital humano. El Censo 2022 del INE muestra que la asistencia escolar alcanza 92,3% entre los 6 y 14 años, pero cae a 83,9% entre los 15 y 17. En las zonas rurales baja a 79,4%. El Banco Mundial identifica como obstáculos la baja calidad educativa, los resultados insuficientes de aprendizaje y las desigualdades de acceso desde la primera infancia.

2. Convertir trabajo en trayectoria formal. Entre los jóvenes, el problema no termina al conseguir empleo. Datos trabajados por el INE muestran una informalidad muy elevada en las primeras edades laborales. La brecha está entre “tener algo que hacer” y construir una trayectoria que permita capacitarse, aumentar ingresos, aportar a la seguridad social y llegar a una jubilación. Paraguay tiene todavía abierta su ventana demográfica; desaprovecharla significaría envejecer sin haber formalizado suficientemente a quienes hoy sostienen la economía.

3. Hacer que el crecimiento llegue al ingreso familiar. La pobreza monetaria bajó al 16% en el 2025, cerca de 985.000 personas, pero el desarrollo ajustado por desigualdad pierde una parte importante de su valor. Ese contraste resume una de las preguntas centrales de la sección: crecer no alcanza si las mejoras en productividad, empleo e ingresos no se distribuyen territorial y socialmente.

4. Cerrar la brecha territorial. El código postal todavía importa demasiado. Las proyecciones del INE muestran departamentos dinámicos y jóvenes frente a otros estancados o envejecidos. Central y Alto Paraná atraen población en edad productiva, mientras Asunción y Ñeembucú presentan estructuras más envejecidas. Una política nacional debe reconocer que los territorios necesitan respuestas distintas.

5. Universalizar los servicios básicos. El Censo 2022 muestra grandes avances, pero no universalidad. La electricidad llega al 98,6% de las viviendas, el agua corriente al 79,3%, el desagüe sanitario al 85,7% y la recolección de basura apenas al 55,2%. La infraestructura básica todavía depende demasiado del lugar donde se vive.

6. Igualar las oportunidades de vivir más y mejor. La esperanza de vida aumenta, pero las condiciones no son iguales entre hombres, mujeres y departamentos. Al mismo tiempo, Paraguay envejece. Para 2050, las personas de 65 años y más representarían el 16,4% de la población. Esto exige fortalecer prevención, atención primaria, medicamentos, cuidados y protección social mucho antes de que llegue esa nueva estructura demográfica.

7. Construir infraestructura que reduzca costos. No basta contar kilómetros de rutas. La vara debería ser cuánto disminuye el tiempo de traslado, cuánto baja el costo logístico y cuánto aumenta la productividad de productores, industrias y trabajadores. Esa mirada conecta carreteras, transporte, ciudades, energía y competitividad.

8. Elevar la productividad e innovación. La Cepal advierte que América Latina necesita avanzar en diversificación, digitalización, innovación, formalización y empleos de mayor calidad. Paraguay crece por encima del promedio regional, pero el verdadero desafío es transformar ese crecimiento en capacidad productiva duradera.

9. Construir un Estado capaz de ejecutar. Tener presupuesto, planes y leyes no garantiza resultados. El PNUD Paraguay reportó para 2025 una ejecución equivalente al 89,2% del presupuesto aprobado originalmente, frente a una línea de base de 65,5% en 2021 y una meta de 90% para 2029. La brecha institucional se mide en capacidad para coordinar, digitalizar, ejecutar y rendir cuentas.

10. Prepararnos antes de envejecer. Esta última brecha reúne a todas las demás. Paraguay todavía tiene dos de cada tres personas en edades potencialmente productivas, pero desde aproximadamente 2035 la dependencia demográfica comenzará a aumentar nuevamente, esta vez impulsada por los adultos mayores.

Por eso, estas diez brechas no deberían convertirse en otra lista de problemas. La lógica de Proyecto Paraguay será siempre la misma: dato, brecha, causa, impacto, solución, responsable y meta. La pregunta no será únicamente cuánto falta. Será algo más exigente: ¿qué deberíamos haber cerrado en 2028, 2033 o 2040 para poder decir que Paraguay realmente se desarrolló?

También te puede interesar

Últimas noticias