El viaje al trabajo empieza antes de subir al colectivo. Empieza en una vereda, continúa en un cruce y se demora en una parada donde puede faltar sombra. Para el próximo intendente, mejorar la movilidad exige mirar ese recorrido completo. Los primeros cien días pueden dejar cambios visibles si la prioridad es proteger a quienes caminan y esperan, con una Policía Municipal de Tránsito (PMT) que actúe con reglas claras.
Los Resultados de la Encuesta de Movilidad del AMA, publicados en 2023 por INE, MOPC, MADES, PNUD y FMAM, ofrecen una base para decidir. Con datos de 2021, el estudio registra 41 minutos para los viajes al trabajo y una media de 129 metros caminados hacia y desde el bus. Son antecedentes metropolitanos, no una medición actual de cada barrio. Sirven para orientar preguntas que deben responderse en la calle.
Una distancia corta no garantiza un trayecto accesible. Una vereda rota, una rampa bloqueada o un cruce sin visibilidad pueden convertir pocos metros en una barrera. El relevamiento municipal debería seguir recorridos hacia escuelas, centros de salud, mercados y paradas, con personas mayores, usuarios de sillas de ruedas y quienes acompañan a niños.
Esos recorridos deben hacerse en distintos horarios y después de las lluvias. Hay que registrar obstáculos, iluminación, continuidad de las veredas, tiempos de cruce y lugares donde el peatón baja a la calzada. Fotos fechadas y ubicaciones permitirían ordenar las reparaciones. El criterio para intervenir debería combinar peligro, cantidad de usuarios y dificultad para acceder a servicios esenciales.
La gestión puede comenzar por tramos completos: conectar una parada con una escuela o un centro de salud, despejar el paso y mejorar el cruce. Una rampa aislada sirve poco si termina frente a un pozo. Hay que identificar qué debe ejecutar la comuna y qué corresponde exigir a propietarios u otras instituciones, con acompañamiento técnico y seguimiento.
La PMT debe formar parte de esa solución. Su presencia debería concentrarse en cruces peligrosos, accesos escolares, paradas obstruidas y horarios de mayor conflicto. Para elegir esos puntos, el municipio necesita cruzar sus registros con información de la Policía Nacional y del Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, que publica informes de siniestralidad y estadísticas sobre peatones.
Los datos deben distinguir ubicación, horario, gravedad y personas afectadas. Contar choques sin mirar lesiones ni exposición puede esconder los riesgos más serios. Además, conviene escuchar a vecinos y usuarios sobre situaciones peligrosas que no terminaron en un siniestro registrado. Esa información orienta observaciones de campo; no reemplaza las estadísticas ni permite inventar resultados.
Cada control debería tener un procedimiento conocido: identificación del agente, motivo de la intervención, registro de la actuación y explicación del canal para reclamar. La capacitación, la supervisión y la trazabilidad de las actas ayudan a sostener un trato uniforme. El desempeño de la PMT debe evaluarse por la seguridad y el cumplimiento de las reglas, además de su capacidad de respuesta, sin convertir la recaudación en el objetivo.
La sombra completa esta agenda. La Organización Mundial de la Salud, en su informe Espacios verdes urbanos y salud de 2016, relaciona estos espacios con una menor exposición al calor excesivo. Para el municipio, la pregunta concreta es dónde espera la gente y durante cuánto tiempo. Una parada puede tener techo y dejar a todos al sol por su orientación o tamaño.
Por eso, el inventario de paradas debería registrar sombra a distintas horas, asientos, acceso sin obstáculos, iluminación y protección frente a la lluvia. Los árboles necesitan especies adecuadas, espacio para raíces y mantenimiento. Mientras crecen, pueden requerirse refugios bien diseñados. La ubicación debe coordinarse con la autoridad de transporte para que la mejora coincida con el lugar donde efectivamente se detiene el bus.
Al día cien, el balance debería mostrar recorridos accesibles recuperados, cruces atendidos, paradas mejoradas y controles documentados. La evolución de los siniestros requiere seguimiento prolongado y comparación rigurosa. Pero desde el inicio puede comprobarse si una persona llega con menos obstáculos y espera mejor protegida. Esa es una medida de un municipio que empieza a responder.


