El concejal Pablo Callizo busca continuar en la Junta Municipal de Asunción con una campaña centrada en la movilidad urbana, la recuperación del transporte público, el control de la gestión y la participación juvenil. El candidato de la Lista 3, opción 13, sostiene que las limitaciones del Legislativo comunal no eliminan su responsabilidad, pero obligan a diferenciar las funciones de la Junta de aquellas que corresponden al Ejecutivo municipal.
Ante el cuestionamiento de por qué la ciudadanía debería renovar la confianza en concejales que no lograron transformar la capital, Callizo respondió que parte de los resultados de su bancada estuvo en las denuncias y los controles. Atribuyó al trabajo realizado durante este período el impulso político que desembocó en la intervención de la administración de Óscar “Nenecho” Rodríguez y su posterior renuncia.
También destacó las investigaciones sobre la denominada “mafia del asfalto”, un caso que derivó en la intervención de la dirección municipal involucrada. Según señaló, el proceso produjo el sumario de unos 20 funcionarios y continúa bajo seguimiento del Ministerio Público. “Vamos a seguir peleando hasta que realmente se pueda determinar a todos los responsables”, afirmó.
Más allá de la fiscalización, Callizo reivindicó dos medidas concretas: la regulación de las veredas en nuevos emprendimientos y la instalación de 500 paradas de buses. Explicó que los edificios, supermercados, farmacias y otros proyectos que solicitan la aprobación de sus planos deben incorporar la vereda y ajustarla a criterios técnicos de accesibilidad.
“La forma en la que se están construyendo las veredas hoy es una anarquía total”, expresó. El concejal mencionó rampas inadecuadas, pendientes peligrosas, obstáculos, vehículos estacionados y espacios insuficientes para caminar. La intención de la normativa es que las nuevas construcciones contemplen a personas con discapacidad, adultos mayores y familias que utilizan carritos de bebé. Reconoció, sin embargo, que se trata de un cambio gradual y que todavía falta una intervención municipal directa en avenidas y zonas de alto tránsito peatonal.
En materia de transporte, el panorama trazado por Callizo es crítico. Antes de la pandemia existían nueve empresas internas; actualmente quedan cuatro líneas, con una flota total que apenas alcanzaría entre 30 y 40 unidades. Varias empresas quebraron y otras trasladaron sus itinerarios a la órbita del Viceministerio de Transporte.
Desde la Comisión de Tránsito, que presidió durante dos años, impulsó en el 2022 un proyecto para unificar a las empresas internas y renovar sus unidades. El plan, aseguró, nunca fue ejecutado por la Intendencia. Ante el deterioro del sistema, considera que la administración de esos recorridos podría delegarse al Viceministerio, que cuenta con mayores herramientas para subsidiar y reorganizar el servicio.
El problema no es solamente empresarial. Las líneas internas llegan a barrios periféricos como Yukyty, Santa Ana y sectores próximos al Jardín Botánico. Su desaparición deja a muchas familias sin alternativas económicas para trasladarse. “Si no tienen ese servicio, lo único que les queda es tomar un Uber o un taxi, y sabemos que es mucho más costoso”, advirtió.
Para Callizo, la caída del transporte colectivo también explica una parte de la congestión. Al no encontrar buses confiables, más personas compran motocicletas o automóviles usados. La respuesta, plantea, debe incluir sincronización de semáforos, personal técnico capacitado y carriles exclusivos para el transporte público sobre avenidas como Eusebio Ayala y Transchaco.
“Hoy no tenemos ningún beneficio para el que se traslada en bus, porque termina sufriendo el mismo tránsito”, afirmó. Un sistema de circulación rápida, agregó, podría reducir los tiempos de viaje y recuperar pasajeros. La propuesta debe complementarse con una actualización completa de los itinerarios, muchos de los cuales conservan recorridos diseñados en la década de 1990.
La expansión de nuevos polos demuestra ese atraso. Callizo citó la zona corporativa y la avenida Molas López, donde aumentaron los edificios, las oficinas y la demanda de movilidad, pero el transporte público no acompañó ese crecimiento. “Nuestro sistema se quedó en los 90; nunca se adaptó a la ciudad que tenemos hoy”, resumió.
Ingeniero civil y con una maestría en Política y Planificación del Transporte, Callizo tiene 33 años y llegó a la Junta en el 2021. Su experiencia, dijo, también pretende servir para acercar a los jóvenes a una actividad que muchos observan con rechazo o resignación.
Recordó que en las municipales del 2021 Rodríguez ganó con unos 120.000 votos, mientras que alrededor de 175.000 electores no participaron. De ese grupo, sostuvo, aproximadamente 80.000 eran jóvenes. “Si los jóvenes realmente quieren cambiar, tienen el poder de modificar el curso de la ciudad si se involucran”, señaló.
Callizo afirma que la política alcanza incluso a quienes se declaran apolíticos: aparece en los baches, en los impuestos sin retorno, en la basura acumulada, en las plazas deterioradas y en las veredas intransitables. Por eso, pide que la ciudadanía utilice el voto como herramienta de control y transformación.
El concejal acompaña la candidatura de Soledad Núñez dentro de Unidos por Asunción y se presenta por la Lista 3, opción 13. Para un eventual segundo período promete profundizar la fiscalización, sostener las investigaciones abiertas y avanzar en un modelo de ciudad que priorice al peatón y al transporte público. Su principal desafío será demostrar que las ordenanzas y denuncias pueden convertirse, finalmente, en cambios visibles en las calles.


