La discusión electoral por Asunción ya no se limita a quién cuestiona con más fuerza el estado de la ciudad. Colorados y opositores describen una capital con servicios deteriorados, baja confianza institucional, trámites burocráticos y recursos que no se traducen en respuestas visibles. La distancia aparece al momento de asignar responsabilidades y definir el camino para recuperar la municipalidad.
Camilo Pérez, candidato colorado a la Intendencia, propone una transformación institucional como punto de partida. Al exponer en el Foro Asunción-Medellín, sostuvo que la capital debe seguir una ruta de gestión semejante a la que permitió cambios en la ciudad colombiana, aunque reconoció que ambas tienen realidades distintas. “Lo primero que vamos a hacer en la ciudad de Asunción es transformar la institución”, afirmó.
Para Pérez, la modernización no depende solo de una figura al frente del Ejecutivo. “Las ciudades no cambian porque aparezca un intendente extraordinario. La ciudad va a cambiar cuando nuestra institución sea extraordinaria”, planteó. Su enfoque pone el acento en fortalecer equipos técnicos, planificar y construir alianzas con el Gobierno central, el sector privado y organismos internacionales. “No se consigue nada sin gestión. Hay que integrar en lugar de fragmentar”, resumió.
La oposición comparte la necesidad de reformas, pero formula una crítica más directa al origen de la crisis. Soledad Núñez, candidata de la alianza Juntos por Asunción, afirmó que el deterioro no responde a un accidente. “Asunción no es que está caótica y desordenada y abandonada simplemente por fruto del azar”, dijo. A su criterio, es “el fruto de una pésima administración municipal” y las reformas son “impostergables”.
Núñez asumió los siete compromisos presentados por Codeasu y los vinculó a sus 20 medidas urgentes, organizadas en cinco ejes. Allí aparecen modernización municipal, movilidad urbana, revitalización del centro histórico, descentralización, planificación estratégica, espacios públicos e infraestructura. Su definición sobre las finanzas resume uno de los ejes de la campaña: “Asunción tiene muchos recursos, la municipalidad está quebrada, pero Asunción sí tiene muchos recursos”.
En ese punto existe una coincidencia de fondo. Ningún sector plantea que el problema se resuelva simplemente aumentando la presión sobre el contribuyente. El debate está puesto en la calidad de la administración, la confianza y el destino de lo que se recauda.
Desde la lista colorada, Hugo Ramírez coincide en que la comuna capitalina debe mejorar la provisión de bienes y servicios, aunque amplía el concepto de gestión municipal. “Se requiere de experiencia y de valentía para asumir el compromiso de dar una mejor gestión”, afirmó. Para él, la institución debe ofrecer “bienes y servicios de calidad” y asumir los problemas de los asuncenos aun cuando no tenga competencia legal directa.
Ramírez plantea que el municipio debe intervenir en los sectores populares y respaldar al trabajador urbano. También rechaza limitar el papel del concejal a legislar y controlar al intendente: “La competencia de un concejal no puede ceñirse solamente a hacer las leyes y controlar al intendente, sino también otorgar esas respuestas”. En materia financiera fue más duro: “El problema no es solo la falta de recursos financieros, sino que sobran ladrones”. Su propuesta es que el dinero recibido y la inversión proyectada puedan consultarse en línea desde el celular.
Sergio Escobar, candidato colorado a concejal por la Lista 1, Opción 9, se ubica en la misma disputa por la confianza, pero con una agenda institucional concreta. “Nuestro relato y nuestra bandera es la transparencia”, expresó, aun cuando acompaña a Pérez. Sostuvo que, si se está cerca de una autoridad, debe exigírsele más y prometió que la transparencia será su principal demanda al eventual intendente.
Escobar propone descentralizar la administración y fortalecer las comisiones vecinales junto con los centros municipales barriales. “No debemos seguir concentrando la administración en un edificio grande, burocrático y pesado”, señaló. También plantea una Junta Municipal con autarquía administrativa, para que el órgano encargado de controlar no dependa del Ejecutivo controlado. Para los trámites, propone concentrar la atención del contribuyente en un solo espacio y eliminar la figura del gestor intermediario. “Debemos transparentar esas gestiones”, afirmó.
Mauricio Maluff llega al debate desde la experiencia de OPAMA y el reclamo por el transporte público. Al volver al país, definió como “indigno realmente” el servicio que encontró. Aunque reconoce que el transporte metropolitano está regulado por el Viceministerio de Transporte, sostiene que los municipios no pueden desentenderse. “No existe más una ciudad de Asunción” aislada, dijo, sino “un área metropolitana de Asunción que es una urbe unificada”.
Su crítica apunta a la falta de coordinación. Mencionó el caso de una calle barrial de Sajonia por la que, según relató, pasaban 300 colectivos, incluso sobre un tramo de tierra, sin consulta municipal. El planteamiento de Maluff no es que la comuna reemplace al Gobierno central, sino que participe en las decisiones que afectan sus calles, barrios y vecinos.
Fiorella Forestieri, concejal y candidata de la oposición, asocia la crisis con endeudamiento, baja credibilidad y falta de planificación. Sostuvo que su bancada se opuso a la emisión de bonos y pidió que esos recursos fueran blindados para obras. Según afirmó, terminaron usados en gastos corrientes. “La Municipalidad de Asunción no tiene un problema de dinero. La Municipalidad de Asunción tiene un problema de mala gestión”, expresó.
Forestieri también marca una coincidencia con Escobar y Núñez: la gestión debe salir del edificio central. “Nos deja gestión en las calles”, dijo sobre su trabajo como concejal. Mencionó intervenciones para el retiro de basura, la reapertura de una guardería para hijos de funcionarios, un albergue para mujeres víctimas de violencia y una oficina contra la trata en la terminal. Al defender el trabajo conjunto, aclaró que “las soluciones para Asunción no vienen de la municipalidad nada más solamente”; requieren instituciones que se sienten a planificar.
La campaña, por tanto, exhibe más acuerdos de lo que parece. Todos hablan de transparencia, descentralización, planificación, servicios eficientes, recuperación de confianza y articulación institucional. La diferencia es política: el coloradismo propone reformar y modernizar la municipalidad con un Ejecutivo que articule con el Gobierno central; la oposición entiende que primero debe romperse con una forma de administrar que considera responsable del deterioro.
El desafío para todos es transformar esas coincidencias en metas medibles. El vecino no solo pide que se anuncie una ciudad distinta. Quiere saber cuándo volverá el servicio, cómo se controlará el dinero y quién responderá si la promesa no llega a su barrio.


