Al referirse a la negociación del Anexo C del Tratado de Itaipú, el excanciller Euclides Acevedo sostuvo que resulta clave fortalecer la comunicación pública sobre el proceso, a la par de definir lineamientos estratégicos en materia energética que permitan al país planificar su desarrollo con una visión de largo plazo hacia 2030.
Sobre el punto, Acevedo sostuvo que la negociación del Anexo C del Tratado de Itaipú debe ser objeto de un debate amplio y público, y remarcó la necesidad de impulsar una campaña sobre los aspectos que serán negociados. En ese contexto, destacó el rol de los medios de comunicación y del periodismo especializado para informar con rigor a la ciudadanía, incluso ante la falta de claridad en el ámbito político.
Asimismo, señaló que la discusión no debe limitarse únicamente al Anexo C, sino que debe abarcar otros temas aún pendientes en la agenda de Itaipú, y advirtió sobre la urgencia de comenzar a definir políticas energéticas de largo plazo. Al respecto, alertó que el país podría enfrentar una crisis energética hacia el año 2030, una situación sobre la cual —según indicó— existen advertencias desde hace tiempo.
Política exterior paraguaya
En entrevista con La Tribu 650 AM, Acevedo se refirió a la política exterior paraguaya, señalando que, a su juicio, desde hace mucho tiempo no ha logrado los resultados esperados. Explicó que esto se debe a la falta de conexión entre el sistema de producción nacional y la estrategia internacional del país.
En ese contexto, afirmó que es necesaria una mayor coordinación entre la política interna y la exterior, y recordó que esta responsabilidad recae principalmente en el presidente de la República, cuya labor es intransferible, según la Constitución. Subrayó que el mandatario debe integrar la política de producción y desarrollo con la política exterior de promoción de productos nacionales, asegurando que ambas trabajen alineadas para maximizar los resultados del país en el ámbito internacional.
Señaló que el mandatario Santiago Peña se esfuerza por posicionar a Paraguay en la vitrina internacional, pero, según Acevedo, estos esfuerzos serán infructuosos si no se acompañan con el impulso del aparato productivo nacional y con la continuidad en la labor de nuestras embajadas en los distintos mercados que se buscan penetrar.
“Todos los presidentes han salido a vender en el exterior, pero a la hora de la verdad la venta no se concretó, porque el mostrador estaba lustroso, pero la mercadería no era lo suficientemente competitiva ni de excelencia para poder concretar la operación”, advirtió.
Malestar de Brasil debilita proceso de integración
Consultado sobre el supuesto malestar del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con Paraguay por su cercanía con Estados Unidos, Acevedo reconoció que la situación es compleja, aunque bastante clara en términos de posicionamientos. Señaló que la complejidad radica en las posibles consecuencias diplomáticas que este tipo de tensiones podría generar con nuestro principal vecino regional, lo que a su vez debilita el proceso de integración política del Mercosur.
Recordó que el objetivo del Mercosur no es únicamente un convenio aduanero, sino la construcción de una unidad política, y advirtió que, desde hace tiempo, el bloque enfrenta fracturas en torno a ejes geopolíticos, lo que limita su efectividad y cohesión.
En materia diplomática, el excanciller reconoció que las cuestiones ideológicas no deberían impedir la firma de acuerdos, tratados, convenios ni proyecciones integradoras. Sin embargo, advirtió que, en los últimos tiempos, la creciente prevalencia de políticas exteriores presidenciales por sobre las de cancillería ha dificultado la proyección de Paraguay, especialmente en negociaciones estratégicas como las que involucran al Mercosur y la Unión Europea.
Acevedo subrayó que la política exterior paraguaya debe ser prudente, pragmática, independiente y sin alineamientos automáticos. “Para jugar de chico y poder jugar de chico, hay que ser serio y previsible”, sentenció.


