La decisión europea de remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia introduce una demora prevista en el proceso, sin bloquear su posible aplicación provisional ni alterar los pasos que Paraguay ya proyecta a nivel interno.
La reciente decisión del Parlamento Europeo de congelar momentáneamente el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur no implica una marcha atrás ni un freno definitivo al proceso iniciado tras más de dos décadas de negociaciones. Así lo interpretó el analista internacional Mario Paz, quien señaló que la medida se inscribe dentro de un recorrido institucional esperado y no altera, por sí sola, la viabilidad del entendimiento firmado días atrás en Asunción.
Según explicó, el Parlamento Europeo resolvió, por una diferencia estrecha de votos y con un número significativo de abstenciones, elevar el texto del acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El objetivo es determinar si el instrumento se ajusta a la legislación comunitaria y si respeta las normas vigentes dentro del bloque. Esta instancia, subrayó, responde a tensiones políticas internas en Europa y no a objeciones técnicas surgidas del contenido negociado con el Mercosur.
“Este escenario estaba dentro de las previsiones”, afirmó Paz, al recordar que el optimismo generado por la firma del acuerdo convivía desde el inicio con la posibilidad de bloqueos parciales durante su camino hacia la aplicación definitiva.
En ese contexto, la revisión jurídica no representa una ruptura, sino una etapa más en un proceso atravesado por dinámicas políticas, ideológicas y geopolíticas propias del escenario europeo actual.
Un proceso atravesado por la política europea
El envío del acuerdo al Tribunal de Justicia se da en un momento de marcada polarización dentro de la Unión Europea. Paz describió un Parlamento fragmentado entre sectores europeístas, corrientes euro escépticas y fuerzas políticas que cuestionan el rumbo ambiental y comercial del bloque.
Esa configuración, sostuvo, influye directamente en la velocidad y en la forma en que se analizan acuerdos de alcance estratégico como el firmado con el Mercosur.
El proceso judicial podría extenderse por varios meses e incluso, dependiendo del contexto político y de la composición del tribunal, prolongarse más allá de un año. No obstante, ese plazo no suspende automáticamente otras herramientas previstas dentro del propio acuerdo, especialmente aquellas vinculadas a su implementación parcial.
“Hay un largo trecho todavía”, señaló Paz, al remarcar que la firma del documento constituye un primer paso institucional relevante, pero no el punto final del recorrido. La resolución del tribunal será clave para definir si el acuerdo avanza hacia su aplicación plena o si queda condicionado a nuevas renegociaciones.
La vía de la aplicación provisional es viable para Paraguay
Uno de los aspectos centrales destacados por el analista es la existencia de una cláusula que habilita la aplicación provisional del acuerdo, incluso sin la aprobación definitiva del Parlamento Europeo. Esta modalidad permite que la Comisión Europea avance bilateralmente con aquellos países del Mercosur que hayan completado sus procesos internos de ratificación.
En ese marco, Paraguay aparece bien posicionado. El Poder Ejecutivo ya anunció su decisión de remitir el acuerdo al Congreso Nacional en los próximos días, con la expectativa de que el tratamiento legislativo no se extienda en exceso, dadas las mayorías oficialistas en ambas cámaras.
De concretarse la ratificación en un plazo relativamente breve, el país podría acceder a una aplicación provisional del acuerdo con la Unión Europea.
“Esto no significa una autorización plena del Parlamento Europeo”, aclaró Paz, sino una habilitación temporal sujeta al dictamen final del Tribunal de Justicia. Si el fallo resulta favorable, la aplicación provisional se consolidaría dentro del proceso general; si es negativo, esa instancia podría quedar sin efecto.


