El sábado último, en Asunción, el documento fue rubricado en medio de algarabías y tensiones, reflejo de las diversas visiones políticas que persisten entre los miembros del Mercosur y la Unión Europea.
Más allá de esas diferencias, el nuevo tratado traza un sendero de beneficios a largo plazo para Paraguay y consolida un posicionamiento esencial para abrir su economía al continente europeo. Así lo reflexionó Julieta Heduvan, analista de política exterior.
La especialista señaló que difícilmente se pueda hablar de “beneficios inmediatos” en un acuerdo que recién está tomando forma. Explicó que, aunque una parte sustancial de las negociaciones ya tuvo lugar, aún quedan por discutir cuestiones de peso intrabloques, como la distribución de las cuotas entre los miembros, un tema que probablemente generará debates intensos.
“Si hay que mencionar alguna ventaja desde el minuto cero para Paraguay, es que partimos con algunos tratos diferenciados en ciertas cuotas exclusivas, en los tiempos exigidos de adaptación a las medidas fitosanitarias y en la aplicación de ciertos instrumentos”, dijo en conversación con La Tribuna.
El beneficio y la gran oportunidad
Heduvan también resaltó que en términos generales “el principal beneficio para Paraguay es de carácter político y estratégico”. Explicó que el acuerdo interbloques refuerza la previsibilidad externa y “su posicionamiento como economía abierta dentro del Mercosur”.
En esa línea sostuvo que el documento firmado genera expectativas de mayor acceso a un mercado de alto poder adquisitivo, “aunque los efectos económicos concretos dependen de la capacidad del país para cumplir con los estándares regulatorios y técnicos de la Unión Europea”.
Diversificar y cuidar la producción nacional
La analista refirió además que este acuerdo puede consolidar sectores tradicionales como la agricultura y la ganadería, pero también plantea el riesgo de profundizar “una especialización productiva en demasía”.
En ese sentido afirmó que el principal desafío “es utilizar este marco para diversificar la matriz productiva, incorporar mayor valor agregado y reducir la vulnerabilidad frente a shocks externos”.
Moverse, pero sin perder el equilibrio
Desde una perspectiva más general, Heduvan observó que los dos bloques, con este nuevo acuerdo, muestran a las grandes potencias que no están abstractos del vertiginoso ritmo con el que se vienen desarrollando las economías y tratos comerciales.
Resaltó que tanto la Unión Europea como el Mercosur atraviesan tensiones internas, aunque por razones distintas. “En Europa, hoy prima más la necesidad de preservar capacidad de acción que la de alcanzar consensos plenos”. “Para el Mercosur, avanzar en este acuerdo supone demostrar que aún es posible construir consensos comerciales relevantes pese a la creciente polarización interna”.
¿Y el gigante de Norteamérica?
En medio de la algarabía, o quizá de la incertidumbre por cómo será tratado el nuevo acuerdo por los parlamentarios europeos y sudamericanos, es inevitable mirar hacia el norte y poner en perspectiva cómo impacta esto en las relaciones estratégicas que mantiene Paraguay con Estados Unidos.
La analista señaló que este acuerdo apunta a complementar su estrategia de inserción internacional. Indicó que Paraguay busca ampliar su red de vínculos, por lo que un mayor acercamiento a la Unión Europea no necesariamente implica un deterioro en la relación con Estados Unidos.
“De hecho, si este acuerdo representará una amenaza significativa para Washington, probablemente ya lo sabríamos y habría vuelto inviable la concreción de un acuerdo que muchos ya consideraban imposible”, finalizó.


