Paraguay debe defender el derecho antes que la fuerza, afirma Castaing

El analista Mario Paz Castaing sostiene que el país debe fijar una postura clara en favor del derecho internacional, respetando las relaciones diplom…

| Por La Tribuna
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“No hubo otra forma; la fuerza fue la única alternativa viable”, afirma Mario Paz Castaing.

El analista Mario Paz Castaing sostiene que el país debe fijar una postura clara en favor del derecho internacional, respetando las relaciones diplomáticas y promoviendo la actualización de reglas multilaterales frente a un orden global donde la fuerza gana terreno.
Tras la caída del régimen de Nicolás Maduro, se inicia una transición marcada por la intervención directa de Estados Unidos y el mandato interino de Delcy Rodríguez. Este nuevo escenario internacional entra en una etapa de profundas redefiniciones.

Para el analista político Mario Paz Castaing, el conflicto entre Venezuela y EE.UU. no solo revela la fragilidad institucional del país caribeño, sino que obliga a Paraguay a fijar una postura clara en favor del derecho internacional, respetando las relaciones diplomáticas en un contexto donde la fuerza empieza a desplazar las normas compartidas.

La ley del más fuerte
El analista sostiene que la salida de Maduro no se produjo mediante mecanismos multilaterales ni instancias tradicionales del derecho internacional, sino mediante una operación directa de EE.UU., justificada por hechos delictivos que afectan su seguridad.

Según el analista, “no hubo otra forma”; de no haberse ejecutado así, la captura probablemente nunca se habría logrado. Este precedente abre un escenario donde la ley del más fuerte comienza a imponerse, aumentando los riesgos para Estados con menor capacidad de negociación y protección. Para Paraguay, esto significa que no puede adoptar una posición ambigua ni limitarse a observaciones retóricas.

La selectividad con que EE.UU. aplica el derecho, como no reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional pese a las órdenes internacionales sobre Maduro, acentúa la incertidumbre y el riesgo para países regionales. En este contexto, el desorden deja de ser una anomalía y se convierte en herramienta de poder, impactando directamente la estabilidad política, jurídica y económica de los Estados vecinos.

Venezuela, liderazgo y transición incierta

En lo que respecta a Venezuela, persisten múltiples incógnitas. Aunque existen indicios de acuerdos entre el chavismo y EE.UU., sus términos siguen siendo desconocidos. La transición podría prolongarse meses o años bajo supervisión externa.

Castaing subraya que no se puede ignorar el liderazgo surgido del mandato popular: Edmundo González Urrutia representa una alternativa legítima con enfoque en reconciliación y diálogo. De no incorporarse ese capital político, advierte, la transición podría reproducir estructuras autoritarias bajo nuevas tutelas.

El proceso se mantiene abierto y cargado de tensiones, incluyendo posibles salidas políticas negociadas por actores del antiguo régimen, como reducción de penas o amnistías. Esta situación genera incertidumbre regional, donde la falta de claridad sobre acuerdos internos y externos dificulta prever el rumbo de la gobernanza venezolana.

Castaing plantea que Paraguay debe asumir un papel activo y estratégico. No se trata de declaraciones retóricas ni de alineamientos automáticos, sino de respaldar el derecho internacional y promover reformas en organismos multilaterales, como las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Paraguay debe participar en la actualización de reglas que actualmente resultan insuficientes para garantizar un orden estable y seguro, protegiendo su economía, su diplomacia y la previsibilidad de sus relaciones exteriores.

El analista enfatiza que las relaciones internacionales no se guían por afectos ni discursos morales, sino por intereses permanentes. En este marco, la alineación con EE.UU. y otros actores externos debe responder a criterios pragmáticos y de interés nacional. La defensa del derecho internacional y la previsibilidad estratégica son herramientas indispensables para evitar quedar atrapado en un desorden global que afecte directamente la estabilidad futura del país.

La disputa entre Venezuela y Estados Unidos representa, según Castaing, una señal de alerta para la región. En un mundo donde la fuerza reemplaza al derecho, la defensa de normas compartidas y la actualización institucional se vuelven esenciales.

Paraguay necesita reforzar su diplomacia y sostener reglas comunes. Asimismo, debe fijar una postura clara que proteja su seguridad, su desarrollo y su posición estratégica frente a los cambios en el orden internacional.

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