Política

Repotenciación de Itaipú: incremento inevitable de capacidad a 18.000 MW

César Addario Soljancic (*)

| Por César Addario Sojancic
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Nuestra central hidroeléctrica de Itaipú, con sus 20 turbinas de 700 MW cada una y una potencia instalada total de 14.000 MW, representa el mayor activo energético compartido entre Paraguay y Brasil. Pero tras cuatro décadas de intensa operación, las unidades generadoras se acercan al final de su ciclo técnico original.

La modernización tecnológica ya en marcha es un paso necesario, pero insuficiente: la repotenciación plena —actualizar las turbinas para elevar su capacidad— se ha convertido en una prioridad estratégica e inevitable.

Con tecnología actual, es factible aumentar la potencia de cada turbina hasta 900 MW o más, sin necesidad de modificar la estructura civil de la represa ni construir nuevas infraestructuras. Esto implicaría un incremento de 4.000 MW en la capacidad total, pasando a 18.000 MW, con 2.000 MW adicionales correspondientes a Paraguay.

No se trata de una expansión riesgosa: se aprovecha el mismo caudal del río Paraná, optimizando eficiencia y rendimiento mediante componentes modernos que soportan mayores cargas sin alterar una sola pared de la presa. El momento es único.

Tras cumplirse los 50 años del Anexo C en el 2023, su renegociación permitirá ganar mayor control sobre su energía y las tarifas futuras, ya que los excedentes generados en este período permiten financiar la inversión sin recurrir a deuda externa ni cargar al Tesoro Nacional. El costo de la repotenciación se amortizaría directamente con los ingresos de las tarifas de Itaipú, convirtiéndola en una operación autofinanciada y de alto retorno.

Si se inicia el proceso en el 2026 —aprovechando los estudios de viabilidad ya autorizados y la modernización en curso—, la potencia extra podría estar disponible progresivamente hacia el 2033. Además, esta actualización extendería la vida útil de la central por al menos 50 años más, asegurando generaciones futuras de energía limpia, abundante y soberana. Para nosotros los paraguayos, esto significa duplicar prácticamente su cuota de potencia firme: de los actuales 7.000 MW a cerca de 9.000 MW, sin depender de nuevas represas ni combustibles fósiles.

Esa energía adicional impulsaría la industrialización, atraería inversiones intensivas en energía (como data centers o minería digital responsable) y reduciría la necesidad de cesión a Brasil, maximizando ingresos por royalties y compensaciones.

La alternativa es clara: dejar que las turbinas envejezcan sin intervención plena, perdiendo eficiencia y enfrentando mantenimientos costosos, o actuar con visión estratégica. La repotenciación no solo es técnicamente viable y económicamente rentable —con una tasa de retorno superior a cualquier otra inversión pública actual—, sino que posiciona a Paraguay como potencia energética regional.

Es la decisión más inteligente y rentable que el país puede tomar hoy: generar más riqueza con lo que ya tenemos, sin riesgos ambientales ni financieros innecesarios y sobre todo extendiendo el plazo del uso del total de nuestra energía que ya se avecina.



* Economista del año 2025. Analista de La Tribuna y asesor económico del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

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