Asunción fue sede del primer Encuentro Regional de la Red Atenas, que reunió a autoridades de Sudamérica y la Unión Europea para coordinar acciones contra el fraude documental y otros delitos transnacionales.
Asunción se convierte esta semana en escenario de uno de los debates más relevantes para la seguridad migratoria del Cono Sur. Del 10 al 12 de diciembre, la capital paraguaya alberga el primer Encuentro Regional de la Red Atenas, una plataforma de cooperación que busca fortalecer la verificación documental y combatir delitos como la trata de personas, el tráfico de migrantes y el terrorismo. La actividad tuvo como sede a la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), que viene impulsando una agenda cada vez más activa a nivel regional.
La apertura contó con la presencia del presidente en ejercicio, Pedro Alliana; el ministro del Interior, Enrique Riera; el director nacional de Migraciones, Jorge Kronawetter; y la embajadora de la Unión Europea, Katja Afheldt. También participaron delegaciones de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay, además de organismos como Interpol, Eurofront y Aircop; todos con el objetivo de intercambiar información, estandarizar procedimientos y mejorar la capacidad de detección de documentos falsos.
La Red Atenas, creada en 2023, surgió para atender un problema que crece junto con los flujos migratorios: la sofisticación del fraude documental. Paraguay figura entre los países que más rápidamente adoptaron el sistema y, desde julio de 2024, opera un Punto Atenas propio, conectado en tiempo real con centros de verificación de toda Sudamérica y Europa. Según datos presentados en la reunión, el nodo paraguayo ya procesó más de 200 consultas y colaboró en cerca de 20 identificaciones de documentos adulterados o de impostores.
Para los especialistas, la principal diferencia respecto al pasado es la interoperabilidad. Donde antes cada país analizaba casos de manera aislada, hoy la información circula con velocidad y permite detectar rutas, patrones y perfiles de riesgo que antes pasaban inadvertidos. A esto se suma la capacitación continua de los equipos y la incorporación de herramientas tecnológicas de lectura avanzada y contraste instantáneo con bases internacionales.
La embajadora Afheldt remarcó que “el crimen organizado no reconoce fronteras”, por lo que la única respuesta eficaz es la cooperación. Su mensaje fue respaldado por José Antonio Cambronero, director del programa Eurofront, quien anunció la extensión del proyecto por 36 meses adicionales. Con esta ampliación, se prevé fortalecer la formación técnica, la actualización de protocolos y la expansión gradual de la red a más puntos de control.
El ministro Riera, por su parte, reafirmó que la seguridad migratoria es una prioridad estratégica del Gobierno. Señaló que la articulación con la región y con la Unión Europea permitirá hacer frente con mayor eficiencia al tráfico ilícito de personas y a otras amenazas transnacionales que se aprovechan de brechas en los sistemas de control. Destacó además el rol creciente de Migraciones en la consolidación de un modelo de gestión basado en análisis de riesgo y verificación inteligente.
El encuentro cerró con una serie de compromisos de trabajo conjunto para el 2026, entre ellos la mejora de los canales de comunicación entre puntos fronterizos, la actualización de manuales técnicos y la creación de ejercicios interinstitucionales de respuesta rápida. Paraguay quedó posicionado como uno de los ejes de cooperación regional, un rol que refuerza su importancia estratégica en la convergencia de rutas migratorias del Cono Sur.
La sensación general entre los participantes fue que la región ya no puede enfrentar sola problemas que atraviesan varias fronteras. Y que Paraguay, con un sistema que se moderniza y con vínculos cada vez más estrechos, empieza a ocupar un lugar destacado en la construcción de un espacio migratorio más seguro y coordinado.




