Política

Cardenal exige responsabilidad moral para frenar la corrupción

El cardenal Adalberto Martínez afirmó que la corrupción es un obstáculo central para el bien común y golpea con mayor fuerza a los más vulnerables. R…

| Por La Tribuna
Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, recordó que aplicar la justicia en la vida diaria es un compromiso de todos.

El cardenal Adalberto Martínez afirmó que la corrupción es un obstáculo central para el bien común y golpea con mayor fuerza a los más vulnerables. Remarcó que quienes tienen poder y recursos deben asumir la responsabilidad de combatirla y promover igualdad de oportunidades para todos.

La homilía del séptimo día de novenario en honor a la Virgen de Caacupé celebrada ayer jueves estuvo a cargo del cardenal Adalberto Martínez, con el tema centrado en “practicar la justicia”. Al respecto, reconoció que como Iglesia son los primeros llamados a practicar la justicia, “por lo mismo hacemos una mirada hacia adentro”, expresó.

Martínez dijo que la corrupción es la fuente que atenta contra el bien común de la justicia y perjudica directamente a los más vulnerables. Sostuvo además que quienes tienen riqueza y poder, lejos de usarlos para corromper el sistema, tienen una responsabilidad moral de combatirla y así crear para los ciudadanos las mismas oportunidades, derechos y obligaciones.

En ese sentido, alentó a los responsables de la Justicia a ser agentes de la misma. “Felicitamos y oramos por los jueces y fiscales honestos y patriotas, que son la mayoría, que sigan demostrando con su conducta que una justicia imparcial e independiente es posible. No están solos. Hay una ciudadanía atenta y vigilante que los acompaña”, expresó.

Además, agregó: “Pedimos a Tupãsy Caacupé por las autoridades que tienen la mayor responsabilidad y obligación de promover el bien común de la justicia. La Iglesia no puede ni debe sustituir al Estado, pero tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia”.

Añadió, igualmente, que aplicar la justicia en la vida diaria es un compromiso de todos. No solo de las autoridades, jueces, fiscales, defensores o responsables de instituciones, ya que ser buenos cristianos debe ser sinónimo de buenos ciudadanos.

“La injusticia y la corrupción no comienzan únicamente en las grandes estructuras, sino en gestos cotidianos: cuando damos o aceptamos coimas, cuando no cumplimos las leyes, cuando buscamos atajos, cuando no pagamos lo que corresponde o cuando tratamos de aprovecharnos de nuestros hermanos. Todos contribuimos a construir o debilitar la justicia. Todos tenemos la responsabilidad de practicar la honestidad y la rectitud”, reflexionó.

Abogó por la justicia en favor de los pobres

En otra parte hizo un llamado a luchar por la justicia en favor de los pobres, de los vulnerables, de los marginados y descartados de la sociedad: niños y mujeres, sobre todo indígenas y campesinos; enfermos graves, sin recursos que mueren esperando insumos y medicamentos en los hospitales.

Así también, reflexionó sobre los tantos jóvenes que pueblan las cárceles del país, muchos de ellos víctimas de los esquemas criminales, que los usan y los desechan; los adictos a las drogas, con cuerpos y familias destrozadas por el dolor y la impotencia, sin condiciones para su rehabilitación; los que emigran del campo a la ciudad y viven hacinados, sin servicio público, sin empleo digno, y los ancianos abandonados.

Martínez resaltó que el compromiso con el pobre no debe quedar en el asistencialismo puntual, sino, por el contrario, instó a impulsar la conciencia de que toda persona y todos los grupos de la sociedad puedan alcanzar los bienes materiales y espirituales que necesitan para una vida digna, plena y feliz.

“Los pobres necesitan justicia social y respeto a sus derechos humanos fundamentales y ya no ser indignamente tratados como receptáculos de moneditas. Como enseña Francisco, tenemos que convencernos de que la caridad ʻno es solo el principio de las microrrelaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macrorrelaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticasʼ”, enfatizó.

El cardenal recordó que practicar la justicia y la moral es clave para una sociedad sana. Estos principios éticos incluyen el respeto por la vida, la verdad, la libertad y la justicia, que son la base para superar la crisis moral y económica actual, exteriorizó.

Mencionó que nuestro sistema republicano establece el equilibrio de poderes para asegurar que las decisiones públicas estén orientadas al bien común. Dijo que el fortalecimiento de este equilibrio ayuda a prevenir distorsiones y a promover una gestión honesta y responsable de la cosa pública.

El Gobierno hace frente a las necesidades en salud

El presidente de la República, Santiago Peña, quien participó de la misa oficiada por el cardenal Martínez, admitió que las carencias en el sistema de salud son reales y datan de varias décadas. Afirmó que su gobierno lo está “enfrentando” con inversiones históricas y remarcó que todo forma parte de un proceso.

El mandatario destacó la importancia de seguir apostando al diálogo, atendiendo a que es la mejor vía para hacer frente a las necesidades ciudadanas. “Es ese siempre el camino de la paz”, subrayó.

El presidente Santiago Peña junto con la primera dama, Leticia Ocampos, y autoridades delEjecutivo participaron ayer de la misa en Caacupé.
El presidente Santiago Peña junto con la primera dama, Leticia Ocampos, y autoridades delEjecutivo participaron ayer de la misa en Caacupé.

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