Política

Mercados miden coherencia fiscal y castigan las desviaciones internas

César Addario Soljancic (*)

| Por César Addario Sojancic
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En esta décima entrega de la serie de 12 artículos titulada “Los orígenes del desequilibrio fiscal en Paraguay: una perspectiva técnica y comparativa”, examinamos la mirada internacional a través de un análisis técnico respaldado por datos, exploramos cómo en el escenario global nuestro país busca destacarse como un modelo de disciplina fiscal.

El FMI y el Banco Mundial elogiaron los avances, pero advirtieron sobre los riesgos de un gasto público de baja calidad y la deuda que alcanzó casi el 41% del PIB, que, pese a seguir siendo manejable, su crecimiento depende de mantener el déficit bajo control.

En el tablero global, Paraguay si bien somos un jugador menor, tanto el FMI como el Banco Mundial elogian nuestra disciplina fiscal –inflación controlada en 3,8% anual– pero lanzan una advertencia cristalina: el gasto público creció 11,4% acumulado a marzo del 2025. Si no se frena, la deuda pública, que cerró el 2024 en casi 41% del PIB, cruzará el umbral psicológico del 45% en el 2028.

La inversión extranjera directa solo llegará en masa si somos capaces de entre otras cosas mantener déficits ceros y reglas inamovibles en fiscalidad. Cualquier desvío –gasto clientelista, subsidios disfrazados o “obras emblemáticas” sin retorno– será leído en Nueva York y Londres como señal de debilidad institucional.

Los bonos soberanos paraguayos hoy rinden 5,8% a 10 años. Un punto más de déficit fiscal sostenido eleva ese costo en 80 puntos básicos, según modelo del BID. Traducido: USD 120 millones anuales extra en intereses, dinero que no va a rutas, escuelas ni desendeudamiento.

El mundo no premia la “paraguayidad” del gasto fácil. Premia credibilidad, algo que hemos ganado a lo largo de 20 años con orden macro. Chile mantiene la deuda en 34% del PIB y paga 3,9% por sus bonos. Colombia, con déficit crónico, paga 7,2%. La diferencia no es suerte: es disciplina.

Nosotros tenemos Pero solo si aplicamos el método exacto que los mercados exigen: déficit cero estructural, regla fiscal de hierro y gasto público limitado.

El FMI lo dice sin rodeos en su Artículo IV del 2025: “Paraguay debe consolidar el superávit primario para anclar expectativas”. Traducción: si no hay superávit, no hay downgrade inmediato, pero sí fuga lenta de capital.

Los inversores institucionales –BlackRock, Vanguard, fondos de pensión noruegos– no leen discursos patrióticos. Leen balances. Y hoy ven un país con superávit de cuenta corriente (2,1% del PIB), reservas en USD 9.800 millones y crecimiento proyectado en 3,7%. Pero también ven un Congreso que aprueba leyes de gasto sin contrapeso.

La solución es promercado y quirúrgica lo que propongo es la regla fiscal blindada por ley con sanciones de incumpliendo ante el gasto público que no deberá crecer más que la inflación + 50% del crecimiento real del PIB. Punto.

Transparencia absoluta: publicación mensual de ejecución presupuestaria en formato abierto, auditada por firma Big Four, accesible en paraguaytransparente.gov.py.

Con este método, la deuda baja al 30% del PIB en el 2030. Los bonos paraguayos pasan a investment grade pleno (BBB+). El costo de financiamiento cae a 4%. USD 400 millones anuales ahorrados en intereses que se convierte en incentivo fiscal para empresas: impuesto a la renta corporativa al 8% para reinversión en activos fijos.

Los mercados no piden milagros. Piden predictibilidad. Uruguay lo entendió: déficit controlado, deuda en 60%, pero con credibilidad, atrae USD 3.000 millones anuales en IED. Paraguay, con el doble de población y el doble de potencial hidroeléctrico, recibe apenas USD 480 millones. La brecha no es geografía: es política fiscal.

El capítulo internacional se escribe hoy. O consolidamos el déficit cero y nos convertimos en refugio de capital en un Cono Sur convulso, o seguimos con la tentación del gasto fácil y nos condenamos a ser el “país barato pero riesgoso”.

Los inversores no votan en el Congreso. Pero deciden con el mouse. Paraguay no necesita más elogios del FMI. Necesita mercados que apuesten por nosotros porque saben que no fallaremos.* César Addario Soljancic. Analista y asesor económico del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

Foto: Paraguay tiene la oportunidad histórica de posicionarse como el Singapur del Cono Sur: bajo gasto, baja deuda, alta inversión privada.

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