Política

Los liderazgos sin base política son un riesgo para la democracia

La salud de la democracia paraguaya, frágil o robusta, sigue siendo un tema que inquieta a politólogos y analistas sociales. En conversación con La T…

| Por La Tribuna
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La salud de la democracia paraguaya, frágil o robusta, sigue siendo un tema que inquieta a politólogos y analistas sociales. En conversación con La Tribuna, la politóloga Katia Gorostiaga destacó que fortalecer los partidos políticos y la formación de liderazgos con base institucional es una tarea ineludible.

Según la especialista, el reto inmediato es fortalecer la pluralidad y la representación, pilares que sostienen una república sana. “Centrar el poder en un solo sector o una sola persona se aleja de un modelo democrático que favorezca a todos en el marco de la libre competencia”, puntualizó. Refirió que el dominio de una sola fuerza política en la mayoría de los órganos estatales erosiona el sistema democrático paraguayo, dejando grietas en su estructura. Apuntó que el reto inmediato reside en forjar una mayor pluralidad de voces políticas, honrando las instituciones que sostienen la República. Gorostiaga subrayó que el partido de gobierno debe elevar la calidad del debate en el Congreso. De lo contrario, la democracia plena, basada en la representatividad y el contraste de ideas, seguirá debilitándose. “Hoy no hay debates reales en el Congreso porque una sola fuerza controla el escenario político. Eso no ocurría desde la gestión del presidente Raúl Cubas”, recordó.

Liderazgos sin base y la falta de ejecución

La analista advirtió sobre el surgimiento de liderazgos carismáticos, pero sin estructura partidaria. Cita ejemplos como el de Paraguayo Cubas, que canaliza el descontento ciudadano con un discurso disruptivo, o como el de Soledad Núñez, con un enfoque más propositivo. “Estos liderazgos que no tienen respaldo partidario difícilmente pueden controlar el órgano que pretenden gobernar. Pueden generar entusiasmo, pero carecen de capacidad para ejecutar sus propuestas”, explicó. Por eso, insistió en que fortalecer los partidos políticos y la formación de liderazgos con base institucional es una tarea ineludible si se quiere mejorar la calidad de la democracia. “El desafío es construir liderazgos que inspiren, pero que también tengan la estructura para sostener el cambio”, concluyó.

Contexto que exige alternancia con sustento

El deterioro institucional se refleja también en la opinión pública. Paraguay encabeza la preferencia regional por gobiernos autoritarios, con un 25 % de la población dispuesta a sacrificar la democracia por soluciones rápidas, según Latinobarómetro 2024. El Centro de Estudios de la Democracia (CDE) y el CADEP advierten que la falta de participación y la desigualdad económica agravan la erosión del sistema representativo. A 32 años de la transición democrática, el país sigue enfrentando corrupción, polarización y un bajo apoyo a la democracia. Para Gorostiaga, la alternancia en el poder es una necesidad democrática, pero no basta con el mero cambio de nombres. “Debe tratarse de la alternancia de proyectos políticos con ideas claras y políticas públicas que respondan a las demandas sociales urgentes”, sostuvo. Aclaró que esa alternancia debe construirse sobre acuerdos y sostenes políticos sólidos, sin los cuales cualquier liderazgo corre el riesgo de desmoronarse.

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