El embajador Gustavo Leite afirmó que el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos contra Horacio Cartes representa una noticia positiva para el país y una reivindicación moral para el presidente de la ANR. Responsabilizó al exmandatario Mario Abdo Benítez, a sectores opositores y al exembajador Marc Ostfied por haber impulsado “una jugada política” que, según dijo, dañó la imagen de Paraguay.
El embajador paraguayo en Washington, Gustavo Leite, calificó el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos al expresidente Horacio Cartes como una noticia “positiva para Paraguay” y responsabilizó al exmandatario Mario Abdo Benítez, a sectores de la oposición y al exembajador norteamericano Marc Ostfield por el daño causado durante el proceso.
Según Leite, la medida de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) tuvo un fuerte impacto político y económico en el país, al afectar directamente al líder del Partido Colorado, principal fuerza política del Paraguay y sostén del actual gobierno. “No es lo mismo tener un gobierno amparado por una persona sancionada por Estados Unidos que tener un gobierno liderado por alguien que hoy está limpio de las culpas que la anterior administración americana le había endilgado”, afirmó.
El diplomático destacó que la decisión del Departamento de Estado representa una reivindicación moral y política para Cartes y su entorno. Recordó que antes de las sanciones el Grupo Cartes empleaba a más de 11.000 personas, pero que las restricciones obligaron a vender importantes empresas de bebidas y combustibles. “El daño ya está hecho, pero tal vez el daño moral pueda ser resarcido ahora”, expresó.
Leite también consideró que el caso deja una lección política: “En el proceso de intentar llegar al poder, como lo hizo la oposición, pisando el cuerpo de los adversarios políticos por imperio de las fuerzas, es algo que no le conviene a Paraguay ni le va a convenir nunca”.
Sobre las razones que permitieron revertir la sanción, el embajador explicó que influyeron dos factores: el cambio de administración en Estados Unidos, que revisó el caso “desde una óptica objetiva”, y el trabajo jurídico sólido realizado por los abogados de Cartes en Paraguay y en territorio norteamericano. “Las tres acusaciones fueron desterradas por falta de pruebas. Estaban basadas en recortes periodísticos y alegatos de personas en Paraguay”, subrayó.
El diplomático no eludió las responsabilidades locales y apuntó directamente a actores políticos del pasado reciente. “Esta fue una jugada entre el gobierno de Marito, algunos de sus colaboradores, líderes de la oposición y el alto escalón de la Embajada de Estados Unidos de ese momento. La gente de esa embajada ya no está más en Paraguay”, dijo, en alusión a la salida de Ostfield tras el cambio de gobierno en Washington.
Finalmente, Leite llamó a todos los sectores políticos a pensar en el país antes que en intereses coyunturales. “La oposición debe entender que si llega al poder tampoco le servirá un Paraguay destrozado. Tenemos que empezar a pensar en función del país y no de los intereses circunstanciales”, concluyó.


