La estabilidad macroeconómica frente a los países de la región en un contexto de constante inflación, posiciona a Paraguay como un país sostenible, aunque debe fortalecer sus instituciones y reducir la burocracia y la corrupción, sostuvo el analista político Camilo Filártiga.
En conversación con La Tribuna, Camilo Filártiga, investigador y analista político, indicó que Paraguay tiene como su principal desafío el fortalecimiento institucional, una tarea política que recae en el Poder Ejecutivo y en el partido de gobierno.
Filártiga resaltó la situación macro de la economía nacional, como logro del gobierno que posiciona favorablemente al Paraguay en la región.
“Hay una dimensión que es positiva de nuestra situación actual que tiene que ver lógicamente con la recurrente estabilidad macroeconómica comparado con la situación de otros países con crisis o inestabilidades en materia económica, creo que ahí estamos aprobados”, manifestó.
“Y es por eso que en gran medida tenemos esas calificaciones históricas en cuanto al grado de inversión y compañía”, apuntó.
Pero a reglón seguido de este logro, señaló que el país debe asegurar un fortalecimiento de sus instituciones, que están en la mira de las calificadoras internacionales que miden los niveles de democracia y corrupción.
“Hay un techo que no estamos pudiendo superar, que tiene que ver con las limitaciones estructurales históricas en cuanto a desarrollo y fortalecimiento institucional, fortalecimiento del estado de derecho, reducción de los niveles de corrupción, de pobreza y de impunidad”, expresó.
A su criterio, en esas dimensiones “seguimos aplazados” y eso podría convertirse en una “limitante seria” para poder seguir escalando en niveles de desarrollo democrático.
Competencia global
El analista también refirió que los modelos económicos actuales exigen un mayor control de los poderes y transparencia gubernamental. En ese sentido, indicó que la tarea no solo se centra en una visión técnica sino también en una tarea política.
“Yo diría que estamos en un momento muy particular donde el mundo exige de Paraguay una serie de competencias en lo que hace al desarrollo democrático, específicamente en el ámbito institucional donde seguimos teniendo serias falencias”.
Consideró también que las tendencias globales de gobernanzas exigirán a Paraguay adecuarse a los niveles de desarrollo. “Si queremos competir así, la clase política va a tener que entender que ese desarrollo institucional, ese fortalecimiento del estado derecho es un requisito incondicional”.
Asimismo, calificó como “preocupante” el copamiento del sector oficialista en los órganos de extrapoder, específicamente en los que imparten justicia.
En términos de participación política partidaria, indicó que las fuerzas opositoras deberán ahondar esfuerzos para su crecimiento estructural, porque sin eso, dijo, no podrán hacer frente al partido de gobierno en futuras elecciones.
“Hoy (la oposición) está con un protagonismo reducido. Y como ya es tradicional, lastimosamente, en los últimos 20 años tenemos un Partido Liberal que está sumido en disputas internas y herido casi de muerte”, declaró.
Según su observación, las alianzas y conversaciones de unificación de fuerzas, se dan de manera lenta entre los partidos y movimientos políticos.
Por último, manifestó su preocupación por el vaciamiento estructural e institucional de los partidos políticos no colorados: “Eso debilita institucionalmente a las fuerzas políticas y finalmente la acción política queda reducida al esfuerzo de actores individuales”.
“Este creo que es el principal desafío de la oposición actualmente y se convierte en un dilema para nuestra democracia”.


