En medio del despliegue diplomático de Washington y la reciente firma de acuerdos de inversión de alto impacto en tecnología y defensa, el doctor en Energía y docente investigador, Victorio Oxilia, analizó el trasfondo geopolítico que explica el renovado interés de los Estados Unidos en el Paraguay.
Lejos de responder a una simple coyuntura comercial, el experto sostuvo que el país encaja de forma precisa en las necesidades estratégicas de la transición económica global y la carrera por la supremacía tecnológica.
En diálogo con La Tribu 650 AM, Oxilia contextualizó el escenario internacional a partir de lo que denominó un “triángulo virtuoso” sobre el cual se disputa el liderazgo entre las principales superpotencias del planeta.
“Tiene mucho que ver con un triángulo que basa el desarrollo de la nueva economía digital de transición, como por ejemplo la transición energética, y que tiene tres vértices: la supercomputación y la inteligencia artificial, la energía y los minerales críticos.
En este triángulo de desarrollo de la nueva economía están los países más avanzados del mundo en una competencia; estamos hablando de China versus Estados Unidos, que son los dos líderes”, expuso el especialista desde España, donde participa de foros de cooperación científica iberoamericana.
En ese esquema, Oxilia puntualizó que Paraguay ostenta una ventaja comparativa que pocos países de la región pueden ofrecer en simultáneo: matriz hidroeléctrica limpia en abundancia y recursos minerales clave en el subsuelo.
“Nosotros, si bien no tenemos supercomputación, disponemos de minerales críticos y tenemos energía. Entonces, poseemos dos vértices del triángulo virtuoso, y un acuerdo entre Estados Unidos y Paraguay en este sentido complementa y potencia a ambos lados. Es un acuerdo que puede tener beneficio recíproco, dependiendo de la manera en que nosotros administremos eso”, remarcó.
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El rol de Itaipú y la viabilidad técnica
Al ser consultado sobre la factibilidad técnica y jurídica de conectar megainfraestructuras de procesamiento de datos e inteligencia artificial directamente al sistema de Itaipú Binacional, como plantea la alianza entre la estadounidense Crusoe y Araico, Oxilia precisó que el Tratado de Itaipú lo permite siempre que se canalice a través de la Administración Nacional de Electricidad (Ande).
“Una contratación directa de la energía de Itaipú es posible según el tratado, toda vez que la Ande autorice, porque el tratado dice que va a contratar la Ande o las empresas indicadas por la misma. Desde este punto de vista, sí es posible. Lo que entiendo que se está configurando es que se va a comprar energía del sistema eléctrico conectado a la Ande, en el área de Colonia Yguazú, donde tenemos un acceso muy importante a la energía y un refuerzo en líneas. Es un lugar estratégico para colocar un gran consumidor de energía eléctrica”, puntualizó.
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Uranio y soberanía en la agenda bilateral
El docente universitario abordó además el avance de las prospecciones de la compañía Uranium Energy Corp (UEC) y las negociaciones abiertas para un acuerdo nuclear civil bajo el marco de la Ley de Energía Atómica de EE.UU. (Acuerdo 123). Al respecto, distinguió la posesión de la materia prima del complejo proceso tecnológico que demanda su uso industrial o militar.
“Tenemos uranio y una empresa americana que identificó estos recursos, además de titanio; tenemos minerales que son estratégicos para el desarrollo de hoy día. Hay que reconocer que el uranio no es combustible nuclear. No es que por el hecho de tener uranio uno tiene un reactor; el uranio hay que procesarlo y convertirlo en combustible nuclear, y eso es muy costoso, requiere tecnología y es una cuestión estratégica de seguridad”, aclaró.
Oxilia indicó que los yacimientos locales no representan un riesgo de radiación para las poblaciones adyacentes y destacó que las técnicas previstas para su extracción corresponden a estándares de bajo impacto ambiental. No obstante, subrayó que cualquier esquema de cooperación bilateral en este campo debe responder a un estricto criterio soberano de “ganar-ganar”.
La urgencia de un ministerio y un regulador independiente
Por otro lado, el investigador alertó que Paraguay no podrá capitalizar plenamente esta ventana geopolítica si mantiene su esquema institucional actual, donde la Ande actúa como compradora, distribuidora, competidora y reguladora del mercado a la vez.
“Depende de las decisiones que nosotros tomemos y eso tiene que ver con política energética. Lamentablemente, todavía no tenemos un Ministerio de Energía. Además, el sector privado solamente va a entrar a invertir en generación si las reglas están claras y si existe un organismo regulador independiente que supervise el mercado con criterios técnicos, con independencia tanto de la política como de las empresas. Tenemos que dejar ese ambiente donde los amigos más próximos consiguen las cosas y establecer reglas con criterios técnicos e independientes”, concluyó.
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