La decisión de Juan Carlos Baruja de dar un paso al costado y declinar a cualquier candidatura presidencial o vicepresidencial para el 2028 abrió paso a un nuevo tablero político: el del fin de la hegemonía unificada y el surgimiento del poder negociado bloque por bloque.
En los estudios de La Tribu 650 AM, el titular del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) Juan Carlos Baruja expuso las razones de su postura y analizó la crisis que sacudió las estructuras de Honor Colorado.
Para Baruja, el repliegue estratégico de Horacio Cartes, quien resolvió colocarse en rol de árbitro neutral y no ceder la chapa del movimiento a ninguna de las facciones en pugna, marca el fin de una era de disciplina vertical.
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De la victoria aplastante a la soberbia interna
Al reconstruir la cronología del conflicto, reconoció que la tensión sobre las candidaturas para el 2028 se aceleró prematuramente a mediados de abril. En ese sentido, atribuyó la implosión del movimiento a un exceso de confianza.
Paradójicamente, la victoria del 90% obtenida por el cartismo en las pasadas elecciones internas municipales funcionó como el detonante del quiebre. “A algunos compañeros se les subieron los humos a la cabeza por creernos invencibles, y terminamos implosionando nuestro propio equipo”, reflexionó.
En ese contexto de alta crispación, y luego de que la propuesta de su candidatura provocara el rechazo del sector alineado al Ejecutivo, Baruja optó por comunicarse en privado con Horacio Cartes el sábado por la tarde y oficializar un comunicado público el domingo de mañana.
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“No quería convertirme en el motivo de discordia de una familia por la que luché tantos años”, enfatizó, remarcando que el candidato a presidente, en su visión, el actual vicepresidente Pedro Alliana, debe contar con total libertad para elegir a su compañero de fórmula.
El reto de gobernar por “feudos”
La consecuencia más sustancial de esta fractura es que en las internas del 2028 las distintas corrientes del oficialismo ya no competirán amparadas bajo el sello unificador de Honor Colorado, sino que deberán encarar la contienda con movimientos departamentales o nacionales propios.
Esta dispersión modificará de raíz la dinámica parlamentaria y la conducción del Estado. Sin una figura con el peso específico de Cartes para bajar la línea política y alinear la tropa, como ocurrió en su momento con la aprobación de leyes complejas como Hambre Cero, los futuros gobernantes según dijo, se verán obligados a tejer consensos individuales con los “feudos” o cacicazgos locales que emerjan en el Congreso y en los departamentos.
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“Se abre un escenario mucho más complejo para la gobernabilidad del país. Ya no habrá un comando único que ordene; habrá que ir a hablar bloque por bloque, caudillo por caudillo, para construir mayorías”, advirtió el ministro.
El desafío de romper la inercia histórica
Más allá del reordenamiento interno, Baruja apuntó al verdadero desafío estratégico que enfrenta el partido de gobierno: romper el estigma histórico de que ningún oficialismo ha logrado traspasar el mando de forma directa a otro candidato de su mismo sector desde el advenimiento de la democracia en 1989.
A pesar del quiebre de la chapa unificada, Baruja ratificó que continuará al frente del MUVH tras acordar su permanencia con el presidente Santiago Peña, y prometió seguir trabajando desde la base partidaria por la concordia del coloradismo.
“Si para ganar en el 2028 tengo que volver a pegar calcomanías por los autos como cuando empecé, ahí voy a estar. La prioridad absoluta debe ser mantener la unidad para dar continuidad al proyecto nacional”, concluyó.
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