“La oposición ganó en Asunción, pero el Partido Liberal perdió. Por suerte recibimos un buen golpe para que mi partido se dé cuenta y se acaben ciertas castas. Los liderazgos tradicionales perdieron todo; que se vayan ya”, aseveró la legisladora al referirse a la pérdida de municipios clave en departamentos como Caaguazú y Central.
Amarilla señaló que en la capital los espacios legislativos del partido cayeron drásticamente por haber llenado las estructuras con operadores políticos en lugar de perfiles renovados.
Asimismo, apuntó directamente contra las figuras que “traicionan al partido” pactando con el oficialismo a cambio de beneficios personales, mencionando que la falta de principios éticos desgastó la confianza del electorado.
Respaldo a las alianzas e ironía sobre el 2028
Pese al escenario adverso para la chapa azul en varias localidades, la senadora exoneró de culpa al presidente del PLRA, Alcides Riveros, señalando que “hizo milagros al lograr alianzas en casi todo el país”.
Defendió la estrategia de articular candidaturas unitarias, aunque eso implicara ceder los símbolos partidarios en ciertas regiones.
Respecto a las pretensiones presidenciales planteadas por otros referentes opositores como Miguel Prieto tras las municipales, Amarilla ironizó sobre las bases electorales de cara al 2028: “Cualquiera que comience con el apoyo del Partido Liberal ya tiene un millón de votos asegurados”.
Finalmente, la parlamentaria concluyó que la victoria en Asunción demostró que un buen candidato, sumado a la unidad, puede vencer al aparato oficialista, pero insistió en que para el 2028 se requerirá una verdadera madurez política en todo el bloque opositor.
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