Administrar Asunción implicará para Soledad Nuñez gobernar con una Junta Municipal fragmentada, incluso con posible mayoría colorada. La clave consistirá en mantener la articulación política y la solidez administrativa, evitando los problemas que afectaron la gestión de Mario Ferreiro tras su triunfo en el 2015.
El resultado sitúa además a Núñez como la principal referente del electorado urbano, posicionándola para integrar o incidir en la conformación de la chapa presidencial en el 2028. A su vez, se consolida un eje político entre Asunción y la capital del Alto Paraná, donde el movimiento Yo Creo, liderado por Miguel Prieto, mantiene su predominio. Esta alianza territorial desplaza de alguna manera al PLRA del centro del debate con miras a las generales.
Para la ANR y el sector oficialista, la derrota en la capital representa un revés estratégico tras el despliegue de la estructura partidaria y del aparato estatal. Perder la Intendencia obliga al partido de gobierno a revisar su política de alianzas, contener las discrepancias internas y reordenar su base electoral en los centros urbanos con miras a la contienda nacional.
La derrota transforma el escenario nacional de una contienda con ventaja republicana a un terreno de competencia abierta y polarizada. Esto forzará al partido de gobierno a revisar su estrategia de alianzas, contener las tensiones internas y encarar un reordenamiento de sus bases urbanas para evitar un avance disidente en el 2028.


