La iniciativa establece elevar hasta 10 años de prisión la pena por homicidio culposo cuando la muerte sea consecuencia de conducir en estado de ebriedad. El proyecto también contempla modificaciones para los casos en que el consumo de alcohol derive en lesiones o genere situaciones de peligro para terceros.
Zacarías Irún sostiene que las sanciones actuales deben ser revisadas para establecer una mayor responsabilidad de quienes manejan después de consumir bebidas alcohólicas. La propuesta apunta a que las consecuencias penales sean más severas cuando una conducta al volante termine en la muerte de otra persona.
El proyecto incorpora además el aumento de las penas por lesiones culposas y por exposición al peligro en el tránsito terrestre, siempre que estos hechos estén vinculados con la conducción bajo los efectos del alcohol.
La propuesta será analizada en el Congreso y, de avanzar, deberá seguir el proceso legislativo correspondiente antes de convertirse en ley.
El planteamiento se suma al debate sobre las medidas para reducir los siniestros viales y las consecuencias asociadas a la conducción bajo los efectos del alcohol.
El senador plantea que el endurecimiento de las sanciones funcione como una herramienta para reforzar la responsabilidad de los conductores y prevenir hechos que puedan poner en riesgo la vida de otras personas.
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