La oposición comienza a mostrar varias ofertas electorales con miras a las elecciones generales de 2028.
Dirigentes de distintos movimientos ya anunciaron sus intenciones de competir por la Presidencia de la República, mientras otros sectores plantean que todavía es prematuro concentrar la discusión en nombres y sostienen que la unidad debe construirse sobre programas.
Dentro del Partido Liberal Radical Auténtico inició la competencia por la candidatura presidencial. Eduardo Nakayama confirmó en julio su regreso al PLRA y su intención de competir por la presidencia.
El senador plantea que primero se defina una candidatura dentro del liberalismo y posteriormente se avance hacia una medición con los demás referentes de la oposición para buscar una fórmula común.
Ricardo Estigarribia se sumó posteriormente a la carrera. El gobernador de Central oficializó su precandidatura presidencial por el PLRA y manifestó: “Yo sí quiero ser presidente de la República”.
Estigarribia plantea que, después de las elecciones municipales, el PLRA convoque a una mesa amplia de la oposición para iniciar la construcción de una alternativa electoral para 2028. También reclama reglas claras para definir la candidatura.
La senadora Yolanda Paredes, del Partido Cruzada Nacional, no descarta encabezar una chapa presidencial en 2028. La legisladora también manifestó su disposición a integrar una dupla opositora, dependiendo de los acuerdos que puedan alcanzarse entre los diferentes sectores.
Prieto busca llegar al escenario nacional
El exintendente de Ciudad del Este Miguel Prieto anunció tiempo atrás que buscará la Presidencia en 2028 y actualmente desarrolla su actividad política nacional desde Yo Creo.
El político acotó que la chapa del bloque podría recaer en su figura, en la de Kattya González, o bien en nombres como los de Ricardo Estigarribia o Eduardo Nakayama, entre otros referentes.
Por su parte, el sector del Frente Radical, liderado por el senador Éver Villalba, critica la discusión anticipada de nombres. Desde este movimiento afirman que el cimiento de la unidad debe ser programático, evitando que el proyecto se limite a una mera estrategia electoralista para alcanzar el poder.
De esta manera, el arco opositor encara los primeros tramos hacia el 2028 con una nutrida oferta de aspirantes al Ejecutivo y visiones divergentes sobre el método para consolidar una propuesta unitaria.
Con estas postulaciones, la oposición llega a una primera etapa de la carrera hacia 2028 con varias figuras interesadas en disputar la presidencia y con sectores que plantean diferentes mecanismos para definir una eventual candidatura común.

